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MIS HISTORIAS Y MAS... por Elizabeth

MIS HISTORIAS Y MAS... por Elizabeth


PRÓXIMAMENTE... CONOCIENDO AUTORES

Posted: 24 Oct 2014 05:27 AM PDT


NUEVA SECCIÓN

Posted: 22 Oct 2014 05:03 AM PDT





A PARTIR DEL MES DE NOVIEMBRE ESTRENAREMOS NUEVA SECCIÓN...



CONOCIENDO AUTORES





Cada quince días les hablaré de un escritor y/o escritora de novela romántica... conoceremos un poco de sus inicios en el mundo de la escritura. 

Sabremos por qué decidieron escribir, por qué novela romántica, cuál subgénero se les da mejor o en el que se sienten más cómodos... y muchas cosas más.

Nos hablarán de sus personajes, anécdotas y curiosidades...

Hablaremos de sus obras y les recomendaré las que haya leído.




PD: Seguro que descubrimos nuevas plumas de la romántica.




SI TIENEN ALGUNA CURIOSIDAD O PREGUNTA QUE LES GUSTARÍA HACER... PUEDEN DEJARLA EN UN COMENTARIO.



TAMBIÉN PUEDEN PROPONER NOMBRES DE ESCRITORES...



QUÉDATE EN EL PASADO de Marta D´Arguello

Posted: 29 Sep 2014 06:56 AM PDT



Ser parte del inicio de una historia es un privilegio que he tenido dos veces, con dos escritoras que empezaron compartiendo los primeros capítulos de unas frases u oraciones, que surgieron y fueron encadenando más frases, convirtiéndolas en párrafos que poco a poco fueron desarrollando un texto, una temática, que nos fue atrapando línea a línea, página a página.

Tenía muchas ganas de leer la novela completa de Marta, puesto que me había dejado con la miel en los labios… Una historia compleja, con una gran carga de sentimientos encontrados, donde nos damos cuenta de que no es tan fácil tomar decisiones cuando puedes dañar a terceras personas, sobre todo, a personas inocentes.

Consiguió atraparme tanto en la trama que me sentí Clara en muchas ocasiones, y junto a ella lloré, reí, sufrí y amé a Javier Coletto. Muchas veces echamos la culpa al destino por  lo que nos ocurre, pero nos olvidamos de un detalle importante, el libre albedrio, ese que nos permite tomar la decisión de seguir un camino u otro. Y eso es lo que ocurre en esta historia, sí, el destino jugó su papel, terceras personas intervinieron, pero solo Clarita tomó sus decisiones.
Tales como darle la oportunidad de acercamiento a Fernando debido al dolor y despecho que sentía, dejarse llevar por la pasión, y… sobre todo, no enfrentar los hechos, huir. Todo eso fueron decisiones, caminos que ella eligió cuando el destino la hizo converger en una bifurcación con dos sendas a elegir: Enfrentar los hechos, o huir y no querer saber nada.

La elección que hizo es la que causó que su destino se adaptara a esa travesía elegida. Y cuando las vueltas de la vida hicieron que Javier y Clara se reencontraran, fue quizás ese destino que dando muchos giros, decidió que ya era hora de que tuvieran su oportunidad, o al menos lo volvieran a intentar.

¿A qué precio lograría Clara su felicidad con el hombre que amaba desde siempre?

Pienso que Clarita fue afortunada al sentir el amor en dos ocasiones, y ser amada tan intensamente, solo que uno de esos amores para mí era un sentimiento egoísta, y el otro, era de esos amores que son capaces de renunciar al ser amado si es por su felicidad, aunque eso les desgarre por dentro. Y ese era el amor de Javier, para él ante todo estaba la felicidad de esa muchachita que le robó el corazón desde muy pequeño.

Una historia que me ha emocionado, me ha hecho llorar y reír, y que tuvo un final… que deben descubrir leyéndola.

Felicito a Marta por la narración de su obra, amena, clara y con una fluidez que te hace meterte por completo en la trama, los cambios del pasado al presente muy bien definidos en el momento justo. Creando una tensión por saber, por descubrir; que no te permite dejar de leer… tanto es así, que lo terminé a las 3:15 de la madrugada de hoy, pero mereció la pena.

A mí me estrujó el corazón… cada uno de los tres personajes implicados en algún momento me tocaron la fibra. Con relación a Fernando como dice un refrán, a veces, Dios le da pañuelos a quien no tiene  mocos, o pan a quien no tiene dientes. Con esto quiero decir, que él logró quedarse con ella la primera vez y creo que no la merecía. Pero, ¿Lo logró la segunda?

Concluyo recomendando que no dejen de leer una novela llena de sentimientos, de amor y pasión.

                               No se pierdan el booktrailer 






RÍNDETE, CAROLINA de Rosario Tey

Posted: 30 Sep 2014 02:22 AM PDT


Esta es la primera novela de Rosario, su primer bebé, el cual como a todas las que empezamos en este maravilloso mundo de letras, le dejará muchas alegrías, pero también la hará mejorar día a día.
Cada vez que hago una reseña, la hago desde el punto de vista del lector, pero sobre todo, lo que me gusta es transmitir lo que la historia me hizo sentir. Eso no quiere decir que a todos les haga sentir igual, y es por esa razón, que la lectura es mágica, porque a cada lector le llega de forma diferente la misma historia.
Ahora les hablaré de Carolina, Héctor y su historia de amor… pero intentaré no desvelar mucho.
La historia empieza cuando a Carolina la deja su novio de toda la vida, y aunque no era la primera vez que ocurría y luego regresaban, esta vez fue diferente para ella, o quizás, esta vez ella ya estaba cansada de una historia que llevaba estática mucho años, y que ya no le aportaba nada.
El regreso por vacaciones de su querida hermana Cristina, la ayuda a continuar su vida sin pensar en su ex. Ambas hermanas se adoran y siempre intentan ayudarse la una a la otra.
Aunque Carolina no pretende cerrarse al amor, jamás imaginó que el hombre que aparecería en su vida para volverle la del revés, sería Héctor, el hermano de su ex.
Entre ambos surge una atracción muy intensa, pero la sombra de Rafa planea sobre ellos, y hace que Héctor tenga sus reticencias a la hora de ir a más con Carolina; y por otra parte, ella tiene miedo de lo que él le hace sentir. Por lo tanto empieza un tira y afloja entre ambos, lleno de malos entendidos, y de situaciones que no son lo que parecen a primera vista.
En el marco de una hermosa Cádiz, Rosario nos cuenta la historia de una mujer que tiene miedo de sufrir, de amar, de soñar con algo que en el fondo no cree que sea para ella. Héctor es un hombre de mundo, que viaja y vive la vida haciendo lo que quiere. Carolina teme ser solo un juguete, una diversión sin más en su vida, y por ello no confía en él.
Al mismo tiempo, su hermana Cristina se enamora de Raúl el mejor amigo de Héctor y se encuentra en una tesitura difícil, regresar a cumplir su sueño en Ámsterdam o dejarlo todo por amor… solo que ocurre algo que los separará. ¿Será definitivo?
Ambas hermanas sufrirán, pero muchas veces más por su propia cabezonería. Es algo que me sacó de mis casillas en muchas ocasiones. Si yo lo hago está muy bien hecho, pero si lo hace él es un gilipollas… ¿? Pues no estoy de acuerdo.
Hay momentos de mucha ternura, de mucha pasión… y momentos muy duros para ambos. Pero mi conclusión es que más que no confiar en Héctor, lo que ocurría es que Carolina no confiaba en ella. Así de simple, no confiaba en su valía como mujer, en ser suficiente para él. Por eso, veía fantasmas donde no los había, y se boicoteaba ella misma.
Con relación a Cristina… que cada una saque sus propias conclusiones, yo creo que tenía que haber sido sincera desde el principio. No puedes empezar una relación sin tener unos cimientos sólidos.
El único punto negativo, es que a veces se me hizo muy lenta la historia, sobre todo con los tira y afloja de los protagonistas… pero eso, es solo apreciación mía. También, algunas descripciones me parecían un poco fuera del contexto en el momento en que se contaban.
Por lo demás, es una preciosa historia de amor, en la que nos demuestran que a veces el único enemigo para nuestra felicidad es uno mismo.

PD: Cuando lean la novela entenderán la preciosa portada que tiene.



LA IMPORTANCIA DE LOS COMENTARIOS...

Posted: 10 Sep 2014 08:05 AM PDT


Llevo días queriendo hacer esta entrada... pero entre unas cosas y otras, se me iba el santo al cielo.

Los lectores nos alimentamos de los libros que leemos, de las historias que nos cuentan nuestros escritores favoritos, y los escritores que descubrimos.

Pero los escritores también nos alimentamos, y lo hacemos de los comentarios y reseñas que algunos lectores nos hacen.

Esos comentarios nos inyectan energía para mejorar y contar nuevas y apasionantes historias, así como también, nos sirven para reflexionar en lo que estamos haciendo mal, o en que estamos fallando que no nos permite llegar al lector.

Por eso, siempre pido que quien pueda me deje sus comentarios, para mi todos son valiosos e importantes, porque de todos saco algo positivo.

Aquí comparto los comentarios que algunos de esos lectores me han regalado haciéndome muy feliz, y animándome a seguir.

Y lo más sorprendente, es que son unos libros de relatos... historias cortas, pero intensas.

¡¡GRACIAS!!













SERIE SINTONÍAS... de Patricia Sutherland

Posted: 06 Sep 2014 06:59 AM PDT



·         Bombón
·         Primer Amor
·         Amigos del alma

Se preguntarán, por qué decidí hacer una reseña única de las tres historias… pues es muy sencillo, porque la familia Brady es una piña tan grande que no podía hacerla de otra forma.
Las historias de los hermanos Brady son historias de amor entrañables, esa es la palabra que me viene a la mente al recordar cada novela…
¿Qué puede desear un hombre o mujer que ha nacido y vivido rodeado del amor de sus padres?
¿Qué ha sido testigo de un amor más fuerte que cualquier obstáculo?
Simple… encontrar un amor igual
Lo que ocurre es que los hermanos Brady son algo peculiares, son hermosos, exitosos, y ricos… lo cual los hace ser un poco vanidosos, exigentes, rebeldes… 
Son tres historias muy distintas, con personajes muy definidos, donde alguno que otro parece del siglo pasado… (Aun así enamora)

Bombón la historia de Mandy (Amanda Brady) famosa cantante de country y su mejor amigo desde siempre…una mujer rebelde, caprichosa y a veces sin sentimientos, solo a veces. Jordan Wyatt, un hombre que lleva toda la vida enamorado de ella, que renunció a ella por una promesa, pero que ahora no sabe cómo llegar a su corazón.

¿Cómo conseguirá Jordan enamorar a Mandy?

Primer amor la historia de Mark Brady el mayor de la familia, ranchero de vocación. Un hombre que tiene las ideas tan claras que resulta insoportable muchas veces, que aspira a tener un hogar lleno de amor como el de sus padres. Solo que no está seguro de encontrar a la mujer indicada para ello. Shannon O`Neil, una mujer que cuando era una adolescente se enamoró de un hombre que le rompió el corazón… años después sus vidas vuelven a cruzarse, y Mark que no la recordaba queda prendado de la pelirroja, pero ella no cree lo que él de mil formas distintas le dice.

¿Logrará conquistar a la única mujer que le robará el corazón?

    Amigos del almala historia de Jason Brady, el mejor quarterbackdel momento, guapo, inteligente, rico y muy admirado, lo cual tenía su ego en las nubes. Pero aparte de eso, Jason era un excelente amigo. Gillian McNeil, una mujer que tuvo una infancia difícil a la que el destino recompensó dándole como padres de acogida a Eileen y John Brady. Ambos se conocieron cuando ella tenía 13 y el 16, eran inseparables, uña y carne. Pero todo el mundo veía que eran algo más que amigos, los únicos ciegos eran ellos. Diez años pasaron… y unas palabras y la llegada de los celos, cambiará todo.

¿Podrá Jason convencer a su amiga del alma que lleva toda la vida enamorado de ella sin darse cuenta? ¿Qué es la única mujer para él?



    Estas tres historias están plagadas de ternura, risas, emoción y sobre todo, de mucho amor, amor de padre, de hijo, de hermano, de amante, de amigo… amor del bueno. Una familia de esas entrañables que siempre están para lo bueno y para lo malo.








LOS VIAJES DE JIMENA... por Carmela Díaz

Posted: 01 Sep 2014 08:56 AM PDT


Este es el esperado desenlace de la historia de Jimena y Rodrigo."Pecados que cometimos en cinco islas"

Aquí mi reseña hecha hace más de una año, por si quieren leerla, pinchen en el título:


RESEÑA DE PECADOS...


He tenido que esperar más de un año para saber cómo terminaba la historia de Jimena y Rodrigo, y ha merecido la pena tanta espera…

Cuando se conocieron, entre ellos se desató una pasión intensa, y en medio de su idilio decidieron desafiar toda lógica y vivir una aventura… o mejor dicho cinco aventuras; sin más limites que los que ellos se marcaran. Solo, que a veces las cosas pueden complicarse, sobre todo, cuando entran en la ecuación los sentimientos: amor y celos, polos opuestos que la mayoría de las veces van de la mano…

Ha pasado un lustro desde que Rodrigo y Jimena se vieron por última vez en Venecia… y será en esa ciudad donde volverán a reencontrarse.
Con un final que me dejó con ganas de más, así esperaba el reencuentro de estos dos personajes que en ningún momento te dejan indiferentes, quería saber, si había más de lo que en un principio solo era química a un nivel físico e intelectual.

Muchas cosas no se dieron como a primera vista se suponía... por ejemplo:
No fue Rodrigo quien escribió la historia de las islas... y no será él quien buscará el reencuentro.
Jimena era consciente de que en la aventura de las islas se había pasado con Rodrigo, llevándolo a extremos inaguantables; pero a pesar de tener una nueva relación con otro hombre, no es capaz de olvidar a Ro... él está metido bajo su piel, y ella siente que deben volver a verse, resolver su historia. Por ese motivo, y aprovechándose de su trabajo, forzará el encuentro.
Rodrigo ha llegado a lo más alto de su carrera, pero aun así, tiene la espina de Jimena clavada en su cuerpo y su corazón, por mucho que quiera disimular y continuar con su vida, ella lo ha dejado tocado. Por esa razón no ha podido olvidarla, aunque a simple vista parezca que ha pasado página.
Él aún está furioso y dolido, y además de haberse sentido humillado por una jovencita;  ahora se sentirá presionado por ella para aceptar un encuentro, que aunque en el fondo desee, no está preparado para asumir.  Y como consecuencia de eso y de lo que pasó en las islas, decidirá planificar cada pequeño detalle, convirtiendo ese enfrentamiento en un infierno para Jimena, pero es que Ro es mucho Ro, y para pasar página y olvidar, necesitaba devolvérsela.

¿De qué manera tomará revancha Rodrigo?
¿Cómo afectará a Jimena?

A partir de ahí ambos estarán en tablas, y será entonces cuando comenzarán los viajes de Jimena hacía el verdadero reencuentro con Rodrigo, viajes en los que ella tendrá que decidir si continua con el hombre con el que está en esos momentos, o por el contrario, lo arriesga todo por el hombre que ha invadido su mente, su cuerpo y su alma.

¿Cerrarán el círculo inconcluso?

Señores... todo eso lo descubrirán en el intenso desenlace de la historia de pasión que empezó en Pecados que cometimos en cinco islas. 
Dos mentes grandiosas, dos intelectos de alto nivel, dos seres de ardientes pasiones que se creían superiores al resto de los humanos… un desenlace tan intenso como sus personajes.

Unos fragmentos de aperitivo…

Según Jimena…
Para Rodrigo y Jimena, el escritor y la escritora, los ex amantes, la encarnación de la locura, es indiferente el lugar del mundo para ubicar un reencuentro. Ro y yo somos un asunto personal: nosotros y el ámbito íntimo de nuestros sentimientos significan la misma cosa. Por mucho que yo intente disfrazarlo de lo que no es.

Según Rodrigo…
Jimena tendrá su entrevista, pero las reglas correrán de mi cuenta. O las acepta, o no hay espectáculo. Y mis condiciones pecarán de maquiavélicas. Yo conozco donde más le duele, lo que para ella supone un gran sacrificio. Pero en el amor y en la guerra todo vale. Y esto es una guerra. El amor impregna la esencia de nuestra historia, pero ya no tendrá cabida… ¿O sí?

Según esta servidora…
Nada de lo vivido por ellos en esas islas se quedó allí… cada uno de esos momentos quedó marcado en su alma, cambiándolos de muchas maneras.
Porque cuando el amor entra en el juego del deseo, ya nada es lo mismo…



Nace la colección LCDE

Posted: 27 Aug 2014 01:58 PM PDT


Hola a todos... vengo a presentarles la nueva colección LCDE, que gracias a la revista "La cuna de eros" se ha hecho una realidad. Empezamos 13 autoras autopublicadas de novela romántica en todos sus géneros, pero como ha sido tal la aceptación se nos han sumado más escritores con sus obras, ampliando así, el abanico de posibilidades para los lectores...

Si quieren conocer a los escritores que ya se han sumado a esta colección, pinchen en enlace al blog, que está justo debajo de estás lineas:

BLOG COLECCIÓN LCDE



La colección presentará todas las novelas de los escritores que formen parte y también antalogias pensadas para atraer, y sobre todo enamorar... 
La primera antología del sello, bajo el nombre EroSelecta verá la luz el próximo 1 de septiembre con el título  HISTORIAS PARA PECAR, donde 17 autoras han participado con 17 relatos que nos harán estremecer, vibrar, soñar y suspirar en cada una de sus lineas... 

Una antología 100% ERÓTICA que no puedes dejar pasar. 



A través de esta colección buscamos darnos a conocer como escritores, y sobre todo, presentar nuestros trabajos bajo un sello independiente, pero con seriedad y profesionalidad...

Espero que nuestros lectores disfruten con todas las historias que irán descubriendo...

¿Te atreves a sumergirte en LCDE?



Y LLENARTE EL MURO DE FLORES de Laura Nuño y Helen C. Rogue

Posted: 22 Aug 2014 02:49 PM PDT





Bendito sea el azar… eso he pensando al terminar de leer esta historia, ¿Por qué?, simplemente porque agradezco que me hiciera elegir de entre todas mis lecturas pendientes, esta.



¿Qué decir de esta novela sin desvelar nada?
-Que tiene una mezcla de sentimientos que te hacen estar subida a una montaña rusa durante el tiempo que tardas en leerla.
-Que al igual que ríes a carcajadas, terminas llorando a moco tendido.
-Que es real como la vida misma… y habrá muchos Nachos y muchas Noelias esperando que un hada o un Cupido unan sus caminos.
-Que cuando terminas quieres más… y sobre todo, que es muy cierto la frase final y es lo único que les voy a desvelar:

"No, no son casualidades, sino señales del destino."

Es así, el destino que puede llevarte a encontrar al amor de tu vida detrás de una pantalla de ordenador… y si eres valiente, puede que incluso te llene tu muro de flores.



Poco más les quiero contar… solo que Nacho es un hombre como la copa de un pino, pero en el fondo con muchos miedos. Su mayor alegría es Estrella… pero es que se hace querer la joia, y Noelia, ella es simplemente una mujer que necesita amor del bueno: mimos, abrazos, canciones, flores… sencilla, apasionada, pero a veces insegura.
Sus caminos se cruzaron por las manos del azar ¿?, de Cupido ¿? ¡Ahhhh!, eso, amigos, les invito a que lo descubran leyendo esta divertida, entrañable y apasionada historia de amor.





A Laura y Helen solo decirles que si ya es difícil escribir una novela… hacerlo a dos voces requiere de mucha compenetración, y eso se nota en cada línea… Mis sinceras felicitaciones chicas, les ha salido una historia PRECIOSA con MAYÚSCULAS.







MUY PRONTO EN AMAZON... NO OLVIDEN ESTA FECHA 11 DE SEPTIEMBRE

Posted: 06 Aug 2014 03:05 PM PDT


De la autora de POR ESA BOCA, MORIR POR ESA BOCA Y ENTRÉGATE... 

Mariel Ruggieri se estrenará como autora autopublicada con una nueva historia titulada...


¿Por qué el 11 de Septiembre? 

Porque es una fecha muy significativa en el nacimiento literario de esta escritora...


SINOPSIS DE LA NOVELA:

En el momento más triste de su vida, el duende de las casualidades pone en el camino de Gabriela, al enigmático e increíble Andrés Otero.
Para una mujer de cuarenta y cuatro años, con dos divorcios a cuestas y que no quiere compromisos, este hombre tiene todas las desventajas: es demasiado atrayente, es demasiado querible y ni siquiera es casado.
Peligro, peligro... alerta roja.
¿Cómo lograr llevar a la cama a un hombre que pondera los sentimientos por encima de las ganas?
¿Cómo evitar desear enamorarlo?
¿Cómo lograr no enamorarse?
El deseo de disfrutarlo es el anzuelo, descubrir la pena que lo tortura es la carnada. Y lo que tira del sedal... es esa dulce forma de demostrarle que más que para adorar su cuerpo, él fue creado para cuidarle el alma.




Discriminación en todos los ámbitos.

Posted: 05 Aug 2014 04:27 PM PDT

Hablando con un colega de letras… pensé en esta entrada. Las mujeres llevamos años quejándonos de discriminación en el trabajo, tanto por el sueldo, como por atrevernos a ejercer empleos que a priori eran en exclusiva para hombres.
Pero cada vez hay más mujeres ejerciendo esos trabajos… Hace unos años era raro ver una mujer taxista, o conductora de autobuses… ahora es algo habitual, y así pasa en muchas áreas en las que las mujeres con esfuerzo y tesón se han ganado su parcela… pero eso no quiere decir que no las miren raro.
Ahora bien… ¿Creen que la discriminación solo la sufren las mujeres?
Pues no, y ahora me meto en el área de letras, más concretamente, escritores de novela romántica… aquí ocurre al revés, la mayoría son mujeres, y es lo que se espera, o es lo habitual, que la novela de amor sea escrita por una mujer.
Gracias a Dios, esto también está cambiando, ya se van dando a conocer escritores de novela romántica, entre ellos:
Javier Romero, Leo Mazzola, Blue Jeans, Sylvain Reynard, Ambros Still, Carlos Pérez de Tudela y más…
Y aquí viene la pregunta del millón… ¿Se han sentido ellos en algún momento discriminados por escribir género romántico?
Algunos sí, los han mirado como bichos raros, les han llegado a decir que no son capaces de escribir personajes femeninos… y demás sandeces; pero vamos a ver almas de cántaro… por esa regla de tres, las escritoras féminas tampoco sabemos escribir personajes masculinos… y otra cosa, ¿es que solo se escriben personajes de un u otro sexo en la novela romántica? Imagino que en cualquier género siempre habrá personajes femeninos como masculinos, ya sea novela negra, terror, historia, fantasía… etc. Por lo tanto me parece absurdo que se haga una afirmación así.
Como ven, según que rama… hay discriminación o bien femenina, o bien masculina.
Pues señores ya estamos en el siglo XXI… deberíamos superar esas diferencias… hay magníficos cocineros hombres y excelentes mecánicos mujeres…
¿Desde cuándo la calidad va unida al sexo?




Desde este rincón, mi apoyo incondicional a todos los hombres que amen escribir… y más, a aquellos que amen el género romántico.

LOS TRES NOMBRES DEL LOBO de Lola P. Nieva

Posted: 27 Jul 2014 03:41 PM PDT

Aunque muchas amigas y conocidas me recomendaban leer esta novela, su titulo a priori me detenía, y eso era porque aunque ya he leído algunas novelas de paranormal y me han gustado las historias, es un género que no termina de llenarme… En fin, pensaba que esta historia tenía algo de paranormal, el titulo se presta a esa confusión, pero nada más lejos de eso.
Me alegra mucho haber escuchado todas las recomendaciones, porque es una historia que nadie que ame la novela romántica debería perderse. La leí en un día con su noche incluida… y después, he vuelto a leerla con más calma, para disfrutar de cada página. Les adelanto que a lo largo de la historia comprenderán el significado del título "Los tres nombre del Lobo"

¿Cómo hablar de la historia de Victoria… o Leonora, sin desvelar nada importante? Difícil responder a eso, pero creo que lo mejor será explicar lo que sentí a leer esta apasionante historia de amor.
Lo primero que me atrapó fue el tema de las vidas pasadas, y eso es, porque es algo que me apasiona, ya que aunque no sé explicar por qué, creo que si vivimos varias vidas, que nuestra alma renace una y otra vez…
A partir de ese momento la historia de Victoria me atrapó, viaje junto a ella a Toledo del siglo IX y reviví su vida en esa época, cada paso de ella, de cómo Leonora encontró ese amor que todas deseamos y pocas encontramos… esa alma gemela que te amará a través del tiempo.
Lola con su manera de contar la historia nos sumerge en una época difícil, llena de supersticiones, mezcla de razas y religiones, guerras y luchas por el poder… una época donde subsistir era difícil y más siendo mujer, puesto que el hombre siempre decidía por ti.
La joven Leonora como buena hija cumplió con su designio, que era casarse con Rashid, un apuesto musulmán que se había quedado prendado de ella desde muy joven.  Con él, descubrió el placer del sexo, y también descubrió el amor dulce y apasionado. Rashid supo conquistar su corazón con amor, cariño y deseo a raudales… pero la vida de Leonora, ahora Shahlaa,  no estaba destinada a ser tranquila en su hermosa casa con su apuesto marido. Su vida tenía un destino diferente, duro y lleno de obstáculos.
Los celos, la envidia y el odio, son componentes de la maldad, y esa maldad perseguirá a la pobre Shahlaa, a lo largo de un camino donde tendrá que aprender a resistir, a luchar y sobrevivir a las adversidades.
Cuando pensaba que lo peor había pasado, que la vida le regalaba la felicidad junto a su amado Rashid, un secreto la lleva a Isbilya en busca de su pasado, pero el destino tenía otros planes… allí su idílica vida se verá truncada, al ser secuestrada por vikingos.
A partir de ese momento, una nueva mujer surgirá de la desesperación y el deseo de regresar junto a su amado, Shahlaa dejará de existir y una guerrera luchará por huir, pero un hombre de ojos verdes, penetrará en su alma, y no descansará hasta robársela. Gunnar un guerrero temido, caerá subyugado por la belleza de esos ojos ámbar, y como hombre salvaje que era, la vio, la quiso y se la llevó, sin imaginar que un día llegaría a arrepentirse.
Entre ambos se desatará una pasión que los consumirá hasta casi quemarlos, pero ella luchara con todas sus fuerzas contra ese sentimiento que poco a poco parece invadir su corazón; solo que… hay fuerzas a las que no podemos controlar, y una de ellas es la fuerza del amor.
Así será como esa mujer conocerá dos amores distintos, dos vidas diferentes en dos momentos cruciales… y tendrá que tomar la decisión de volver con Rashid como su Shahlaa o quedarse con Gunnar y ser su Freya.
Una historia intensa, que nos hará reír, sufrir, llorar y suspirar, pero que también no enseñará que hay amores distintos, amores sinceros capaces de renunciar… y amores mezquinos y enfermos, que solo terminan haciendo daño.
Amarás y odiarás con la misma intensidad a los personajes de esta apasionada historia de amor, un amor que trascenderá en el tiempo, dos almas que seguirán buscándose más allá de tiempo y la distancia… que se amarán hasta la eternidad.

De regalo unos fragmentos robados…

―Juro protegerte con mi vida, amarte con mi alma y venerarte con mi cuerpo. Me entrego a ti hasta el fin de los tiempos.

―Cuando no has visto el sol, el brillo de la luna te parece hipnótico y subyugador, y sin duda lo es, pero, cuando sale el sol y te golpea en el rostro, cuando las entradas parecen hervir en tu interior y el corazón amenaza con derretirse, entonces te das cuenta de que necesitas de él para vivir, anhelas cada rayo, persigues su luz. Y ahora más que nunca necesito su calor.

―Mira a tu dueño y señor, a tu siervo y adorador. Mía por toda la eternidad. Tuyo a través de los tiempos.





SERIE POLÉMICA... VENGANZA DE MALENKA RAMOS

Posted: 22 Jul 2014 04:54 AM PDT



LA VERSIÓN DIGITAL VS. LA VERSIÓN DE ESENCIA


Muchas se preguntarán el por qué de esta entrada, la respuesta es sencillamente, por toda la polémica que se ha generado a raíz de la publicación de esta serie por parte del sello esencia de planeta. Como me gusta ser clara y objetiva en la medida de lo posible, he pensado que es mejor hablar directamente y sin medias tintas.
He leído las dos novelas autopublicadas en Amazon, y como ya he dejado constancia en muchos sitios, no me gustaron por las escenas de violencia, humillación y maltrato que aparecen desde el capitulo 1, pero si me ha gustado la forma de escribir de la escritora.
Ahora bien, según he escuchado, la versión de esencia ha suprimido todas las escenas violentas, manteniendo el kit de la historia de la finca quimera y sus protagonistas.
Particularmente no cuestiono la trama en sí, porque habrá lectores que demanden y disfruten de este tipo de historias que hablan del sadomasoquismo puro, y de formas de amar extremas que muchos no entendemos ni compartimos. Lo que me cuestiono, y lo que creo que sí debería tenerse en cuenta, es la categoría donde se clasifican este tipo de novelas.
No creo que sean ni eróticas, ni mucho menos románticas… es ahí donde las editoriales deberían plantearse el crear un género de literatura extrema, que englobe las historias con esa temática, para que así el lector sepa que se puede o no encontrarse, y no se lleve ninguna sorpresa.


Yo por mi parte, le daré la oportunidad  a la versión en papel…


LA LIBERTAD DE RESEÑAR...

Posted: 17 Jul 2014 03:27 PM PDT


A raíz de algunas reseñas poco afortunadas, debido a que menos hablar de la historia, se entretenían en insultar a su escritora. No he podido evitar decir lo que pienso, como bloguera, reseñadora, lectora y por último, escritora.
¿Es qué todo vale a la hora de reseñar una historia?
¿Dónde acaba la reseña o crítica constructiva y empiezan los insultos?
Como reseñadora y lectora me siento indignada de ver como blogueras que se dedican, según ellas, a reseñar, solo saben denigrar el trabajo de un escritor, y no contentas con eso, le faltan al respeto…
Entonces pienso que son hipócritas, porque exigen a nuestros escritores para que hagan buenas novelas, con calidad, trama, buenos y verdaderos personajes… etc., pero como reseñadoras qué dan, que profesionalidad demuestran cuando insultan y dicen falsedades sobre un libro…
¿Con qué autoridad se pueden dedicar a maltratar verbalmente a una persona?
Y para rematar, se amparan en la libertad de expresión, pero ¿saben realmente qué significa libertad de expresión?

Información de wikipedía

La "Convención Americana sobre Derechos Humanos" o "Pacto de San José de Costa Rica" de 1969, en el Artículo 13. Señala:
"Libertad de pensamiento y de expresión.
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto
2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:
a) El respeto a los derechos o la reputación de los demás.
b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

Y muchos más significados…

Si exigimos calidad debemos ofrecer lo mismo a la hora de hacer una crítica, si no te ha gustado un libro, comenta porqué no, habla con criterio, y sobre todo, arguméntalo con lógica. Porque si no puedes hacerlo, entonces no reseñes. Si exiges calidad y profesionalidad, aplícate lo mismo.
Ahora, si lo que buscan es crear polémica y divertirse a costa de los escritores, que pasan horas y horas, noches y parte de sus días escribiendo una historia, donde vuelcan un poco de sí mismos… entonces, no digas que eres reseñadora, mejor llámate bufón… El bufón que hace tonterías o se comporta con poca seriedad, pretendiendo ser cómico y por el contrario resultando ridículo o molesto. ¿Por qué lo digo?, porque se dedican a reírse de los escritores amparándose en que están haciendo una crítica o reseña de su libro.
¿Dónde está el respeto por la historia?
Cada libro es una historia que fue pensada y traspasada al papel para llegar a alguien, si no te gustó, dilo de frente y arguméntalo.
Seamos ante todo educados… y luego, personas, esas que se visten por los pies.
Para exigir calidad, hay que darla… y escribir una reseña requiere calidad, humildad y seriedad.




SOLAMENTE TÚ... LA SEGUNDA NOVELA DE LA SERIE TÚ.

Posted: 06 Jul 2014 01:55 PM PDT


Los invito a visitar mi blog de escritora, donde subo capítulos de la segunda novela de mi serie Tú...

La primera Y LLEGASTE TÚ, está en editorial a la espera de saber si se publica y cuando... se publicará con editorial o autopublicada.

La segunda SOLAMENTE TÚ, es la que estoy escribiendo, y subiendo a mi blog y a wattpad.

Aquí los personajes que inspiraron a mis protagonistas, por una parte los tres hermanos Alcalá que son los inspiradores de la triogía, Paolo, Mario y Bruno.




Y por otra parte, los protagonistas de Solamente tú, Mario Alcalá y Pilar Merchán.







BOOKTRAILER


ENTRE EL VALLE Y LAS SOMBRAS de Isabel Acuña

Posted: 29 Jun 2014 03:24 PM PDT


Me ha llevado tiempo escribir la reseña de esta historia, porque cada vez que empezaba, mis ojos se llenaban de lágrimas al recordar todo lo que sufrieron sus protagonistas.
Olivia Ruiz nació con un estigma, no el de ser hija bastarda, no, el estigma de llevar el apellido Ruiz. Su vida no fue nada fácil, su padre era un hombre cruel y ambicioso, y su madre… una mujer de esas que se enamoraban y entregaban con facilidad.

Gracias a su tía y la familia de esta, Olivia tuvo amor en sus primeros años, pero cuando su padre se percató de ella y vio lo hermosa que era, su vida se convirtió en un infierno.
Miguel y Olivia se conocieron y entre ellos nació un amor profundo e intenso, pero la ambición y el odio, consiguió separarlos…
Los años pasaron y aquella adolescente se convirtió en una mujer fuerte, los golpes de la vida le enseñaron a luchar y superar los obstáculos. Y el estigma de su apellido, la llevó a intentar reparar de alguna manera los abusos cometidos por su padre en su pueblo natal.

A partir de aquí empieza la historia que nos cuenta de manera magistral Isabel. 
El reencuentro de Olivia con su pasado, con el sufrimiento que padeció, pero sobre todo, el reencuentro con el único amor que conoció, Miguel Robles.
Ambos, al volver a verse sienten la misma atracción de antaño, pero más fuerte, más intensa. Miguel no quiere aceptarlo, la odia, es una Ruiz, es la culpable de la desgracia de su familia…, pero en el corazón no se manda, y a pesar de ese odio que ha alimentado año tras año su madre, él no puede dejar de pensar en su Olivia.
El pueblo la rechaza por ser hija de quien es, otro de los errores que cometemos los humanos, castigar a los hijos de los errores de los padres… pero ¿Es Olivia culpable?, o por el contrario, es otra víctima más.

A lo largo de esta historia conoceremos los abusos que se cometían y cometen en los pueblos de Colombia, donde los más fuertes expropiaban, expulsaban y hasta mataban para conseguir más poder, la destrucción de familias enteras, el abuso a mujeres y niñas, la crueldad más extrema… todo por conseguir más y más, por pura sed de poder, y las autoridades no hacían nada, miraban para otra parte. Nos habla de la lucha por sobrevivir de muchas familias y sobre todo, de aprender a vivir con la pérdida de seres queridos arrebatados a la fuerza.
También, nos cuenta lo importante que es pasar página, seguir e intentar recomponer la vida que unos desalmados te destrozaron…

Miguel a pesar de ese odio, a medida que va conociendo a la nueva Olivia se va dando cuenta de la clase de mujer que es, de su fuerza interior y sobre todo, de su gran corazón.
Su historia no murió, los años pasados y el rencor no consiguieron que ese amor muriera, y a pesar de los obstáculos y del regreso de ese pasado, ellos no podrán evitar volver a amarse.
Hay muchos momentos intensos a lo largo de la novela… no les puedo desvelar nada más, porque si no, desvelaría demasiado.

Miguel sufrirá aún más cuando descubra muchas verdades que quedaron ocultas, sentirá un dolor que estremecerá todo su ser, y lo hará sentirse culpable de dejar a Olivia, que no era más que una joven inocente.
Una historia de amor profunda, llena de sufrimiento y dolor; donde un pueblo medio destruido empieza a resurgir y a perdonar, para así poder volver a vivir.

Aquí les dejo unos fragmentos…

—Déjame, mi amor, por favor —le decía mientras la tomaba de nuevo en sus brazos. No fue consciente de la energía que empleó en el abrazo. Le tembló el mentón y con un gesto de control trató de mantener el llanto a raya.  
 —Así no, Miguel, así no —le decía ella, desgarrada en llanto.
—¡Sí, te quiero así! —le susurraba él sobre su cabello. Hundió la cara en su hombro y lloró con el desconsuelo con el que lloran los niños.

***** 
                                                      
—Soy todo tuyo, Olivia Ruiz —sostuvo su cabello entre los dedos—. Quiero acompañarte en todo, quiero hacer mías tus preocupaciones, quiero ser tu consuelo al final del día, quiero cargar con la pena que sientes cada vez que descubres más salvajadas de tu padre.

 *****


—Te amo —dijo Miguel, quien con voz quebrada repitió—: Te amo, porque a tu lado soy mejor persona, porque a tu lado siento que puedo hacer cualquier cosa. Eres lo más importante en mi vida y cada día seré merecedor de ese amor. Todas las promesas que te he hecho en este lugar las cumpliré Olivia. Te lo juro



I JORNADAS ANDALUSÍ ROMÁNTICAS - JAR

Posted: 26 Jun 2014 12:54 PM PDT

  Hola a todos, paso a informarles que en el mes de noviembre de este año, se celebrarán en Málaga, las primeras jornadas andaluzas de novela romántica.

  Serán los días 14 y 15 de noviembre.

  Las inscripciones ya están abiertas... les dejo el programa y el enlace para poder inscribirse:





PARA INSCRIBIRTE Y VER EL ALOJAMIENTO Y TODO LO RELACIONADO CON LAS JORNADAS, PINCHA ABAJO EN LA PALABRA "JAR"





¿Te lo vas a perder...? Yo, no.

CRÓNICA DEL I EVENTO DE NOVELA ROMÁNTICA DE PUERTO REAL

Posted: 11 Jun 2014 07:22 AM PDT



Dicen que nunca es tarde cuando la dicha es buena… y creo que es cierto, ¿por qué digo esto?, bueno, porque he tardado lo mío en hacer esta crónica, pero es que necesité tiempo para asimilar la experiencia que en ella viví.
Guardo en mi corazón cada uno de los eventos a los que he asistido hasta el momento, como lectora y como escritora novel. Son momentos llenos de hermosas experiencias, de gente maravillosa a la que he conocido y con la que comparto este amor por la romántica…, pero este encuentro para mí tiene un significado muy especial, porque algo que jamás imaginé, ocurrió allí.

Empiezo mi crónica del día 24 de mayo de 2014.

Mi querida amiga y maravillosa escritora Regina Roman y yo, nos dirigimos hacia Puerto Real, el viaje se nos hizo corto puesto que ambas disfrutamos mucho de la buena conversación… vamos que hablando en plata, nos gusta darle al palique (Me río yo sola).
Llegamos a Puerto Real esmayas de hambre, (entiéndase por muertas de hambre), avisamos a Noe de nuestra llegada y nos fuimos a la busca y captura de un bar… encontramos uno la mar de chulo, y nos metimos entre cuerpo y espalda una ensaladilla de langostinos que estaba de vicio.
Llegaron nuestras compis del evento y estuvimos de charla mientras esperábamos a que llegara la hora de arrancar.


El lugar del encuentro fue en el centro cultural iglesia de San José, un lugar de ensueño, de esos en los que dejar volar la imaginación, y quien sabe… crear quizás una hermosa historia de amor.
En la entrada a la derecha, estaban nuestras chicas de Libros Paraíso Romántico con su hermoso stand de novelas. Unas chicas incansables que están apoyando la novela romántica con su librería on-line, y sobre todo, apoyando a las nuevas escritoras.




Allí me encontré con muchas conocidas de otros eventos, pero también conocí más adictas como yo, a la novela romántica… entre ellas a Meme Canto, una de las chicas del grupo de Facebook, Locas por la lectura. Un encanto de persona que nos regalo la camiseta del club.




El momento llegaba y tomamos asiento.




Nos dio la bienvenida al mismo, Noe Guardia y el Delegado de cultura, Manuel Izco. Ellos fueron los encargados de inaugurar el evento dando paso a la primera mesa:

Lucinda Gray, Regina Roman, Olivia Ardey, Noelia Amarillo y Noe Casado. Acompañándolas y moderando Noe Guardia.



Cada una habló de sus novelas, pero sobre todo, lo que más me interesó, fue escucharlas hablar de sus comienzos, de lo duro que fue, pero con su esfuerzo y trabajo poco a poco consiguieron… Eso para las que estamos empezando es valioso, porque nos da fuerzas y esperanzas. Nos demuestra que a todos les fueron difíciles los comienzos, pero no por ello desistieron de perseguir su sueño.
También nos sorprendieron, al poner el booktrailer de una novela de cada autora, la más reciente y de la que hablaron. Los presentes que quisieron, participaron haciendo preguntas.
De manera amena y divertida, nuestras escritoras contestaron y compartieron anécdotas divertidas de algún momento de sus vidas literarias.
Al finalizar la mesa… pasamos a un receso que se aprovecho para compara libros, tomar algo fresquito y hacer fotos.








Después, regresamos y, tomaron el relevo los escritores noveles invitados, entre ellos, esta servidora. La mesa estaba compuesta por:
Halle Grosso, MJ Lopéz, Verónica Valenzuela, Chloe Santana y Elizabeth Da Silva (Yo), acompañados por nuestra organizadora y moderadora, Noe Guardia.


Cada uno habló de sus proyectos y libros:

Halle nos comentó de su primera novela Ancestral que saldrá el 21 de junio y forma parte de una serie.

MJ de su novela, Entre la tierra y el Olimpo. (Se tuvo que marchar por trabajo)

Verónica Valenzuela, la más veterana de la mesa, nos habló de su Malena un bombón XXL

Chloe Santana de su novela atracción letal, de la cual va a salir la segunda parte el 13 de junio.

Y por último, intervine yo hablando de mi libro de relato Los Juegos eróticos de Charles y Elisa, también hable de mi primera novela: Y llegaste tú, que espero pronto tener noticias sobre cuando se publicará y con quién.

Como en la primera mesa, se proyectaron los booktrailers de las novelas… y aunque debo confesar que el de mi libro de relatos me gusta mucho, sé que es un poco largo, por eso no se vio completo.
Entre cada intervención se dio paso al público para que preguntara, y así cada uno de nosotros contestó. Noelia Amarillo fue una de las que hizo preguntas a todos… y ahora, ya me estoy poniendo otra vez nerviosa al recordar ese momento.
Cuando llegó mi turno… Noelia me miró y me dijo que había leído mi libro de relatos, y que como yo le había pedido que me diera su opinión, ella había esperado ese momento para decírmela, y no por privado como yo le pedí en su día.
No sé si pueden llegar a imaginar el tembleque que me entró por el cuerpo. Que una de mis escritoras favoritas haya leído mi libro ya es un sueño, pero que esa escritora, se levante y frente a todos los asistentes halague mi libro, eso no tiene precio.
Estuve a punto de romper a llorar, y para evitarlo, me levanté de la mesa y le di un sentido abrazo a mi querida Noelia… ella no sabe lo que para mi significan sus palabras, el aliento que me dan, y que me ayudan a empezar a creerme que si puedo lograr mi sueño.
Noelia, ese momento lo atesoraré para siempre… y gracias a Regina Roman, ese abrazo ha quedado plasmado en esta foto.


Después de esos emocionantes momentos, Noe Guardia dio cierre al evento, agradeciendo la asistencia de todos, porque a pesar de que ese día era la final de la Champions, el recinto estaba lleno.
Al finalizar, más firmas y más fotos, todo para el recuerdo de un evento que espero se siga repitiendo. Se hizo un sorteo de libros entre los presentes... y a las escritoras nos regalaron una bella placa para guardar de recuerdo de esa maravillosa tarde.




Como broche, mi querida Olivia Ardey también se llevó mi libro de relatos firmado… y yo sigo flotando en una nube. ¿Llegaré a creérmelo algún día?

Fotos divertidas... yo siempre me pierdo lo mejor, ¿Dónde estaría metida?




Ah... pero yo también tengo mi foto divertida 




PD: Luego nos fuimos a comer todos juntos y lo pasamos como siempre… ¡Genial!

Foto de recuerdo de un día inolvidable



QUIERO SER TUYA

Posted: 11 Jun 2014 01:50 PM PDT




―¿Estás segura de que eso es lo que quieres? ―preguntó Ainhoa.
―Lo estoy, siempre he sentido esa necesidad, pero nunca me he atrevido a satisfacerla ―explicó Eva.
―¿Y cómo piensas iniciarte, o entrar en esa cultura o cómo la llamen?
―Me da igual el nombre que le den, eso no es lo importante para mí. No sé cómo explicártelo, pero deseo ser dominada, subyugada…, sólo con imaginarlo me excito.
―Pues si lo necesitas, búscalo hasta que lo encuentres, ¿conoces a alguien que te guie?
―Me han hablado de un hombre que instruye e inicia a sumisas, es un amo y su nombre es Sebastián.
―¿Sabes dónde encontrarlo?
―Una conocida me va a llevar a una de sus clases como invitada.
―Espero que me cuentes todo, Eva. ―Ainhoa la miró fijamente―. No me atrae, pero me intriga.
―Yo espero encontrar lo que deseo.
Eva se despidió de Ainhoa y se marchó a su apartamento, tenía que prepararse para la visita al club Entrégate, y la clase con el amo. No podía negar que estaba nerviosa, aunque lo deseaba y había leído mucho, los nervios encogían su estómago, ¿Eran nervios o ansiedad?, se preguntaba.
Llegó a su casa, y mientras se dirigía a su habitación se iba desvistiendo dejando un reguero de ropa desperdigada por el suelo, una vez en su cuarto se miró en el gran espejo que tenía en una de las paredes. El mismo le devolvía el reflejo de una mujer esbelta, con la piel color canela, unos pechos de buen tamaño, ni muy grandes ni muy pequeños, llevaba el pubis totalmente depilado, aunque sabía que a muchos hombres no les gustaba así.
Su rostro era anguloso, con facciones marcadas, unos labios gruesos, la nariz recta y bien definida y, unos ojos oscuros como la noche más negra, todo ello enmarcado por un cabello largo y negro como sus ojos. Sus amigas le decían que era muy exótica, pero ella se veía normal. Posó una mano abierta sobre su vientre, y sintió como temblaba este por los nervios de lo que iniciaría esa noche.
Decidida, se giró y fue al baño a darse una ducha para empezar a arreglarse, había quedado a las nueve con Natalia, no quería hacerla esperar.

Sebastián miraba por la ventana de su ático, en unos minutos se marcharía al club, hoy tenía clase, elegiría una de las chicas para que fuera su sumisa en prácticas en cada sesión. Aunque le gustaba iniciar a mujeres en su estilo de vida, a veces se asqueaba cuando llegaban algunas por simple curiosidad, pero sin ningún interés real. Muchas se pensaban que era sólo un juego para salir de la monotonía de pareja, no entendían que era más que sexo, mucho más.
Se giró hacía la habitación iluminada sólo por la tenue luz de una lámpara de mesa, caminó con paso decidido hacía el pequeño mueble donde tenía sus gemelos y la corbata que se pondría esa noche, mientras se miraba al espejo se fue colocando los gemelos negros, y ajustando los puños de la camisa gris perla que llevaba, a continuación se colocó la corbata negra y se hizo el nudo con la facilidad que daba la práctica. Una vez terminado, cogió su chaqueta negra del galán de noche y se la colocó, cogió sus llaves y se marchó, no le gustaba llegar tarde.
A primera vista Sebastián era un hombre misterioso, callado, y siempre serio; no había mujer que no deseara ser suya aunque fuera por una noche, era la personificación del caballero elegante, mezclado con una sensualidad innata en él, que atraía todas las miradas. Sus cabellos eran color miel con vetas doradas, y sus ojos verdes, intensos y soñadores, su rostro de mandíbula cuadrada era impactante. A sus cuarenta años, se encontraba solo y no quería volver a tener una pareja a su lado.


El club entrégate, era un lugar distinguido, decorado con un gusto exquisito y donde se podía encontrar desde una iniciación en la cultura de BDSM hasta sesiones privadas de sadomasoquismo. Todos los miembros disfrutaban de sus instalaciones y podían llevar invitados a conocer y probar las mismas.
Eva observaba todo con lujo de detalle, sentía la adrenalina correr por sus venas ante todo lo que sus ojos estaban admirando, hombres y mujeres vestidos de cuero negro, algunos esposados, otros a gatas o de rodillas en posición sumisa al lado de su amo. También había algunos practicando sexo. Era todo un mundo nuevo por descubrir, y ella quería conocer sus límites, hasta donde podía disfrutar. Quería sentirse viva, plena.
Natalia la guiaba por todo el enorme salón común y le explicaba todo lo que se podía hacer en esa sala. Luego le enseñó cada una de las salas privadas, algunas de ellas llenas de muebles que a priori parecerían de tortura, pero para los miembros del club no lo eran; desde una cruz de San Andrés, potros, cama de sogas, banco de castigos, caballetes, y todo lo que existía para dominar y dar placer. También bajaron a las mazmorras donde había jaulas con toda clase de artilugios para practicar sadomasoquismo.
Una vez terminado el recorrido, se dirigieron por un pasillo hacia una sala apartada en la que se impartían las clases de iniciación, entraron y había tres mujeres sentadas, Natalia saludó a dos de ellas, la otra también era invitada. Se hicieron las presentaciones y procedieron a sentarse. Natalia le explicó a Eva que tenía que mantener la mirada baja hasta que el amo les permitiera subirla. Que siempre se le trataba de señor y con el debido respeto.
En ese momento se abrió la puerta y entró Sebastián, inmediatamente todas bajaron la vista, él sonrió satisfecho. Se dirigió hacia la mesa que estaba frente a las mujeres y se sentó sobre la esquina de la misma en una actitud distendida. Sobre la mesa había una pequeña lista la cual cogió en sus manos, y leyó los nombres que en la misma estaban escritos.
―Buenas noches a todas, veo que tenemos esta noche a dos invitadas.
―Buenas noches, señor ―respondieron todas.
Miró detenidamente hacía las dos nuevas, examinó su actitud e inmediatamente supo que una de ellas no regresaría.
―Alicia, acércate con tu invitada y preséntamela.
Las dos mujeres se acercaron aun con la mirada baja, Alicia se arrodilló frente a Sebastián y la invitada procedió a imitarla, estaba nerviosa.
―Señor, le presento a Rebeca, quiere conocer sus límites.
―¿Conocer sus límites?, Rebeca, crees que para eso necesitas venir aquí. ¿Qué buscas en realidad?
―Busco placer extremo, señor.
―Entiendo… ―Sebastián pensó que era otra mujer que por leer un poco, creía que ese mundo era una fantasía para disfrutar―. Pueden tomar asiento.
A continuación, observó a la otra invitada, se la veía relajada y eso le gusto mucho a Sebastián.
Eva sentía la mirada de ese hombre sobre ella e inexplicablemente eso la tranquilizó, los nervios desaparecieron y se sintió bien. Su voz, la relajaba y le daba seguridad al mismo tiempo, algo que nunca le había pasado antes. ¿Sería porque aún no lo había visto?, se preguntaba.
―Natalia, acércate con tu invitada.
Se acercaron y se arrodillaron las dos al mismo tiempo, siempre con la mirada baja. Sebastián sintió algo insólito, su cuerpo vibró con la cercanía de la invitada, era como si la reconociera. Se quedó callado más tiempo de lo normal, porque estaba intentando recuperarse de esa sensación. Sólo la había experimentado con otra mujer, hace ya unos años, una mujer que lo marcó profundamente.
El silencio en la sala era tan intenso que se escuchaban claramente las respiraciones de las mujeres y todas estaban tranquilas, menos Rebeca, la de ella estaba alterada, no soportaba la espera, era impaciente.
―Preséntamela ―pidió con la voz un poco ronca.
―Señor, le presento a Eva, ella quiere ser una buena sumisa para encontrar un buen amo a quien entregar su confianza plena. Quiere sentirse dominada plenamente, pero no sólo en el sexo.
―Eva, ¿Por qué estás segura de que es eso lo que quieres?
―El porqué no lo sé señor, solo sé que siento esa necesidad dentro de mí, desde hace mucho tiempo, la necesidad de pertenecer a alguien, de complacer, de dejarme guiar por esa persona con absoluta confianza…, solo con imaginarlo me siento plena. ―explicó con tranquilidad.
La voz de Eva traspasó el cuerpo de Sebastián hasta llegar a su corazón, se sintió aturdido, esa mujer estaba penetrando en él de una manera tan intensa que lo asustaba.
―Veo que tienes muy claro lo que quieres… ―No podía dejar de mirarla, las demás desaparecieron como si no existieran―. Eva, mírame. ―exigió.
Ella alzó su mirada lentamente y clavó sus oscuros ojos en los de Sebastián, ambos lo sintieron, una especie de escalofrió recorrió sus cuerpos. Eva estaba atada a esa mirada, una mirada que la dominaba, la subyugaba. La intensidad de esos ojos verdes, que parecían querer descubrir todos sus secretos, la tenían cautivada.
Supo sin lugar a dudas que quería pertenecerle a él, solo a él, quería ser suya completamente. Era una certeza que le gritaba su cuerpo y su corazón, algo que jamás le había pasado en sus treinta y tres años.
Sebastián estaba desarmado, esa mirada había dejado al descubierto su alma vacía, por primera vez en años deseaba de nuevo a una mujer más allá del sexo. Estaba aterrorizado, así de simple, toda su seguridad tambaleaba ante esos ojos oscuros que lo observaban con confianza y admiración.
Se aclaró la garganta y apartó la mirada de ella, observó a las demás mujeres e inspirando profundamente habló:
―Pueden regresar a sus asientos. Ahora pueden mirarme. ―Miró a las demás eludiendo los ojos de Eva―.  Hoy hablaremos un poco de lo que un amo puede buscar en una sumisa. Cada pareja es un mundo, y los límites los ponen ellos previo acuerdo. Es muy importante establecer esos límites porque la confianza no se gana de un día para otro, se trabaja, se demuestra y lo más importante debe ser reciproca, sino, no habrá conexión entre Amo/sumisa.
―Señor, puedo hacer una pregunta ―interrumpió Eva.
Sebastián se vio obligado a mirarla y de nuevo sintió esa conexión.
―Sí, puedes, pero la próxima vez deberás esperar a que yo habrá la sesión de preguntas, que siempre suele ser al final de la ponencia.
―Pido disculpas, señor ―dijo con la mirada baja y con total arrepentimiento.
―Aceptadas, además eres invitada y tu anfitriona debió de instruirte mejor. Pregunta.
―¿Es el Amo quién elige a su sumisa?
―La decisión es de la sumisa, el amo mostrará interés, pero sólo ella elige y es muy importante que antes lo conozca, para eso están estos clubs donde poder interactuar y conocer a varios Amos hasta encontrar aquel al que quieras entregarte.
Eva asintió con la cabeza, estaba satisfecha con la respuesta porque ya sabía a quien quería pertenecer en cuerpo y alma, y ese era Sebastián, pero ¿La querría él?
―Natalia, como no has explicado todo a tu invitada, el castigo por la infracción te corresponde a ti. Ve al rincón y ponte de rodillas contra la pared, medita en lo importante de seguir las reglas.
―Lo haré, señor. Pido disculpas, señor.
―Aceptadas.
Natalia siguió las indicaciones y se puso a cumplir con su castigo, Eva se sentía mal por su amiga, pero no podía hacer nada.
La clase continuó y Sebastián explicó que había muchos niveles dentro del BDSM y que no se trataba sólo de sexo o placer sexual. Que para muchos sí, únicamente lo practicaban de su habitación para dentro, lo cual era muy válido y respetable, pero para otros no era suficiente, era un estilo de vida. Les dijo que no era un honor tener un Amo, lo que era un honor era tener una sumisa, porque para un amo, la entrega y la confianza de su sumisa lo era todo.
―Recuerden, el BDSM debe ser SSC (Sano, seguro y consensuado). Ahora iremos a la sala común.
Terminaron y se fueron todas tras él a la sala común del club, allí Sebastián buscó a algunos Amos que estaban solos esa noche y les pidió que instruyeran en nociones básicas a las mujeres, Eva lo seguía tranquila, dispuesta a complacerlo en todo, deseaba que él mostrara interés en ella, porque ella sólo quería pertenecerle a él.
―¡Dimitri! ―gritó Sebastián llamando a su amigo.
―Hombre Sebastián, has terminado con las nuevas.
―Muy gracioso, ¿estás solo esta noche?
―Si lo estoy, ¿por qué?
En ese momento Dimitri vio a la mujer que estaba callada y con la mirada baja al lado de Sebastián, la observó detenidamente, era muy hermosa y una sumisa en potencia, sabía detectarlas. Luego volvió la mirada hacía su amigo y también notó algo nuevo, interés. Después de más de cinco años al fin, la mirada de Sebastián mostraba vida y no vacío.
―Esta es Eva, invitada de Natalia y quería que empezara por lo más elemental. ¿Puedes empezar con ella?
―Puedo, pero también podrías tú.
La mandíbula de Sebastián se apretó fuerte, su amigo lo estaba tentando, siempre lo hacía, pero esta era la primera vez que se sentía atraído por la idea.
―En otra ocasión, hoy, por favor, encárgate tú.
―De acuerdo, pero tú estarás observando, esa es mi condición.
―Vale.
Dimitri se giró hacia la mujer, alargó la mano y acarició su cabello oscuro, era suave al tacto, luego acarició su mejilla y al llegar al mentón la obligó a alzar el rostro y mirarlo. Sus ojos eran felinos, oscuros y misteriosos, era una mujer muy atractiva.
―Hola, Eva, soy el Amo Dimitri, a partir de ahora te referirías a mí como Amo. No alzaras la vista del suelo si yo no te autorizo, ¿entendido?
―Sí, Amo.
―Muy bien. Ahora desnúdate, quiero ver tu cuerpo.
Aunque un poco nerviosa por exponer su cuerpo a todo el que quisiera mirar, Eva siguió las instrucciones, la emocionaba saber que Sebastián la estaba mirando. Cuidadosamente se quitó la falda negra que llevaba, y a continuación, la camiseta roja, dejó las piezas de ropa sobre un sillón que estaba a su lado. No sintió frio, la sala estaba caldeada y llena de gente; la música y el ruido de látigos, cadenas y gemidos, inundaba el lugar.
Dimitri observó a la mujer, era esplendida, y sabía que sería una buena sumisa, al mismo tiempo, no perdió de vista la reacción de Sebastián, sus pupilas se dilataron a mirar el cuerpo semidesnudo de Eva y sus fosas nasales se abrieron como queriendo aspirar su aroma.
―Quítate las bragas y el sujetador, pero no te quites las medias ni los zapatos, así estarás muy sexy y quiero lucirte a todo el que quiera mirar.
Sabía lo que hacía, Sebastián era un hombre no dado a compartir a sus sumisas, sólo con él había compartido a Verónica, su mujer, y lo había hecho porque ella deseaba hacer un trío y deseaba ser follada por otro hombre mientras Sebastián observaba. La amistad que los unía era muy antigua, eran como hermanos, por eso fue el elegido para complacer a su mujer.
Desde que ella había muerto en un accident, su amigo no había tenido ninguna sumisa, vivía solo, y cuando quería sexo venia al club y satisfacía su necesidad física, pero su necesidad espiritual la había cerrado. No quería volver a amar, puesto que ello conllevaba sufrimiento. Pero Dimitri había visto resquebrajarse su indiferencia al observar a Eva, y él tensaría más la cuerda para provocar a Sebastián.
Eva siguió las instrucciones, sentía la excitación recorrer su cuerpo además de las miradas de todos fijas en ella, pero sólo la mirada penetrante de él la estaba quemando y estimulando. La humedad que sentía en su sexo era la prueba palpable del deseo que despertaba en ella ese hombre, pero no era solo deseo físico, era más, quería hacerlo feliz, sentía que ese hombre no era feliz, no sonreía mucho, y quería que volviera a sonreír, no entendía la razón pero lo deseaba.
Se quedó quieta y con la mirada baja en actitud sumisa, Dimitri la observó a placer, sentía su pene endurecerse, era una mujer exótica con esa piel color canela, y ese cuerpo tentador. Se acercó y acarició uno de sus pezones que respondió inmediatamente al estímulo, endureciéndose. Sintió como se aceleraba la respiración de la mujer, sonrió para sí, jugaría con ella un rato y dejaría a otros jugar, quería ver hasta donde soportaría su amigo que su mujer fuera provocada por otros. Porque él sabía que para Sebastián esa era su mujer, aunque este aún no se hubiera dado cuenta. Se la estaba comiendo con la mirada y se empezaba a notar su estado de excitación.
―Arrodíllate, y chúpamela delante de todos, demuéstrame a mí y a los demás, que serás una buena sumisa.
Eva se arrodilló y con manos temblorosas le desabrochó el pantalón, liberó su pene ya erecto y lo cogió con su mano, era grande y estaba caliente al tacto. Sin dejar de mirarlo lo acercó a su boca y empezó a introducirlo lentamente, a medida que lo hacía ganaba confianza y lo lamía con ganas. Se sentía muy excitada porque sabía que Sebastián la observaba.
Dimitri guiaba a Eva con una mano sobre su cabeza, estaba disfrutando, ella era muy buena en lo que hacía, pero lo que más disfrutaba era de la cara de Sebastián, estaba furioso, no podía disimularlo, y eso lo hacía feliz por su amigo. Decidió ir un paso más allá. Retiró su pene de la suculenta boca de Eva y se lo guardo dentro de sus pantalones, después buscaría con quien satisfacerse, o quizás lo haría con ella.
Se sentó en el sillón que tenía detrás y le indicó a ella que se sentara sobre sus piernas pero mirando a la sala. Colocó cada una de las piernas de Eva sobre una de las suyas, y abrió las suyas para abrirla más a ella, exponiendo su sexo a todas las miradas. Luego, con mucha lentitud, acarició sus pechos y estimuló sus pezones haciéndola gemir de placer. Fue bajando despacio por su vientre hasta llegar a su sexo totalmente depilado. Con los dedos tanteó y abrió sus labios para exponer aún más su húmeda entrada. Acarició su clítoris para crear más humedad en su centro. Eva gemía y se retorcía sobre Dimitri, pero su mirada no abandonaba la de Sebastián.
―No te muevas, pequeña ―susurró Dimitri en su oído, luego miró al frente―. ¿Alguien quiere probar este manjar?
Enseguida se arrodilló entre las piernas de Eva un hombre alto y fuerte, empezó a lamer su clítoris con ansias, haciéndola jadear y gemir, los ojos querían cerrársele pero Dimitri murmuró al oído que no los cerrara, sino, sería castigada.
―No tienes permiso para correrte, si lo haces, serás debidamente castigada, ¿has entendido?
―Sí…, Amo ―contestó entre gemidos de placer.
Sebastián estaba con los puños apretados por la furia que lo dominaba; además de la excitación que sentía, la sangre corría veloz por sus venas, su corazón latía desbocado, era como despertar de un letargo en el que había estado sumido durante mucho tiempo. Observaba todo lo que Dimitri hacia y eso lo estaba alterando porque esa mujer era… ¿Qué era?, se preguntaba.
La miraba como se retorcía de placer, como suplicaba en susurros mientras otro hombre tomaba el lugar del primero y empezaba a lamerla con fruición, pero Dimitri la estaba llevando a un límite muy duro para una iniciada, ella no aguantaría mucho sin correrse, y él no quería que le diera ese orgasmo a nadie.
Sin percatarse de lo que hacía se acercó y tocó el hombro del que estaba entre las piernas de Eva, este se retiró y dejó a Sebastián ahí de pie. Él observaba su cuerpo cubierto con una fina capa de sudor, su respiración agitada que hacía que sus pechos subieran y bajaran, sus pezones enhiestos que parecían implorar por su boca. Bajo la mirada hacia su centro, totalmente expuesto, donde se veía brillar la humedad y se apreciaba el clítoris excitado. Alzó la mirada hacía el rostro de Eva, ella lo miraba con una confianza absoluta que lo estaba subyugando. No se conocían, apenas habían intercambiado algunas palabras en la clase, pero aún así, ella confiaba en él.
Sebastián se arrodilló entre las piernas de Eva, acarició sus muslos envueltos en las medias de seda y sintió su estremecimiento. La miró a los ojos y le dijo:
―Tu orgasmo es mío, tu coño, tus pechos y toda tú son míos, solo míos. ¿Lo aceptas?
―¡Sí, señor! ―exclamó feliz.
Dimitri sonrió para sus adentros, estaba exultante por su amigo, al fin despertaba de ese halo de tristeza que lo rodeaba, al fin volvía a la vida.
―Dimitri, ofrécemela, y dale permiso para correrse.
―Amigo, toma a esta sumisa, es toda para ti. Eva, déjate ir, pequeña.
Sebastián empezó a besarle el pubis mientras aspiraba su olor a mujer, quería devorarla, probarla, pero también deseaba conocerla, adiestrarla, cuidarla y protegerla. Acercó su lengua a la entrada de su vagina, y pasó esta, muy suavemente por toda esa humedad que quería saborear. Eva jadeó y gimió fuerte, sabía que estaba a punto de estallar en un orgasmo potente, porque sólo con ver su cabeza entre sus piernas estaba a punto. Consciente de la necesidad de ella, acercó su lengua al clítoris hinchado y presionó sobre el mismo, succionado fuerte.
Eva gritó su orgasmo mientras su cuerpo se convulsionaba y Dimitri estimulaba sus pezones, Sebastián bebió todo su placer y supo que ya no podía estar sin esa mujer. Era algo visceral, sin lógica, pero era así. Eva quedó lacia sobre Dimitri, su cuerpo relajado, su respiración aún alterada, ella por primera vez se sentía plena, viva.
Sebastián se levantó, y la ayudó a levantarse. Eva automáticamente bajó la vista al suelo, y él acarició su cabeza.
―Buena chica ―susurró cerca de su oído―. Mírame Eva, voy a hacerte una pregunta y quiero que me respondas.
Alzó la vista y se encontró de nuevo con esos profundos ojos verdes, sentía que su mirada la absorbía, que su presencia la envolvía.
―¿Quieres ser mi sumisa? ¿Quieres que te guie? ¿Te entregarás a mí?
―Sí, señor. Lo quiero todo.
―Juntos descubriremos hasta donde queremos llegar, juntos marcaremos los límites, ¿lo aceptas?
―Lo aceptó, señor ―contestó sin ninguna duda.


Un año después…

Un año había pasado desde esa noche en la que Eva entró en su vida para volver a llenarla de colores, para sanar su corazón por la pérdida. Sebastián había pasado por un proceso difícil durante ese tiempo, no solo guiar a Eva en su sumisión, sino, aceptarla en su vida, pero sobre todo en su corazón.
Ella con su entrega y su confianza absoluta en él, fue derribando esa coraza con la que él protegía su corazón, no podía evitar sentir miedo, miedo a perderla, pero a pesar de haber intentado apartarla, no había podido estar sin ella mucho tiempo, solo imaginarla en manos de otro hombre y un instinto de posesión despertaba en él.
Entró en el apartamento que compartían desde hacía más de siete meses, cerró la puerta y se dirigió hacía la cocina, hoy tendrían invitados a comer y seguramente Eva estaba preparando alguna de sus exquisiteces.
En cuanto escuchó la puerta cerrarse supo que era Sebastián, enseguida se quitó el mandil y se acercó a la puerta de la cocina, se arrodilló y bajó la vista al suelo. Era su manera de agradecerle su amor, su protección, y ella se sentía feliz de hacerlo.
Sebastián la encontró arrodillada como siempre que él llegaba, era tan hermosa por dentro y por fuera…, y era toda suya. Se acercó y le acarició la cabeza, entrelazó los dedos con su espeso cabello y tiró un poco hacia atrás para hacerla elevar el rostro hacia él. Sus ojos se encontraron y sonrieron entre ellos.
―Siempre que te encuentro así, siento deseos de secuestrarte y encerrarme contigo en nuestro dormitorio horas y horas.
―Me gusta la idea, pero hoy no puede ser, señor.
―Pero si puedes chupármela para saciar momentáneamente mi deseo por ti…, y tú, tendrás que aguantar hasta que estemos solos.
Eva procedió a satisfacer a Sebastián, sacó su pene del encierro en el que estaba, y lo acarició con suavidad, pero con firmeza, mientras, sacaba la punta de la lengua y lamía la cabeza con ansias. Le encantaba complacerlo, hacerlo disfrutar. Él presionó sobre su cabello, instándola a metérselo todo en la boca, y Eva lo complació, se entregó a ello con pasión y amor.
Los gemidos y gruñidos de satisfacción se expandían por todo el apartamento, los movimientos se intensificaron y Sebastián gritó al correrse en la boca de su mujer. Ella se lo bebió todo, era su placer, el que despertaba en su Amo, su señor, su todo.
Después de recomponerse, Sebastián la instó a ponerse de pie, la abrazó y la besó profundamente, compartiendo el sabor de su semen. Entre ellos no había tabús, habían llegado en poco tiempo a un grado de confianza tal, que solo con la mirada se entendían.
Eva terminó de poner la mesa y dejó todo preparado, fue a su habitación y se encontró a su hombre recién duchado vistiéndose. Lo admiró a placer, siempre aprovechaba los momentos en los que era libre para comérselo con los ojos a su antojo. Él giró y la pilló mirándolo descaradamente, sonrió cuando ella le guiñó un ojo y se metió en el baño.
Terminó de arreglarse y decidió que era mejor ir al salón y servirse una copa, si se quedaba en el cuarto la tentación sería muy grande.
El timbre de la puerta anunció la llegada de los invitados, al acercarse a la entrada Sebastián escuchó voces alteradas y se apresuró a abrir. Se encontró con Ainhoa y Dimitri, ambos mirándose con mala cara uno al otro.
―¿Se puede saber qué ocurre? ―preguntó Sebastián intentando disimular la risa que le provocaba verlos de esa guisa.
―Ocurre que este troglodita que tienes por amigo, porque me imagino que será el famoso Dimitri; pues este imbécil ha tenido el descaro de besarme así sin más.
―Sin más no, que primero te dije que te iba a besar, arpía ―soltó indignado Dimitri.
Ambos entraron y se dirigieron al salón, Sebastián cerró la puerta e intentó asimilar lo que le había dicho Ainhoa, ¿Dimitri la besó sin más?, pero si él jamás había hecho algo así. ¿Qué estaba pasando aquí?, se preguntaba.
―Pero tú te estás escuchando, ¿desde cuándo por decirme o advertirme de algo es sinónimo de que acepte que ocurra? ¡Escúchame guapo, yo no soy una de tus sumisas, te enteras! ―dijo Ainhoa señalándolo con un dedo.
―¿Se puede saber a qué vienen esas voces, amiga? ―intervino Eva que acababa de entrar al salón.
―Al troglodita esté Eva. Vaya amigos que tiene tu bombón, ya podían parecerse a él en cuanto a educados y galantes.
―Educados ¿Contigo?, ¡Ja!, no me hagas reír. Con una arpía como tú. Sebastián esta mujer es un peligro, mientras la besaba me mordió.
Ya no pudo contener por más tiempo las carcajadas y estas estallaron mientras los tres lo miraban sin entender nada. Eva feliz de que sonriera, Dimitri indignado con su amigo, pero al mismo tiempo divertido por la situación, y Ainhoa incrédula de verlo reír a mandíbula batiente.
Eva se acercó a Sebastián y rodeó su cintura con sus brazos, lo abrazó fuerte y él le devolvió el abrazó y le dio un beso suave en los labios.
―Ya está tortolitos, no nos restrieguen su amor…, Eva ven, vamos a la cocina que te ayudo en lo que haga falta, dejemos a los hombres solos a ver si se enfrían ―comentó Ainhoa mientras tiraba de su amiga.
Ambas se encaminaron hacia la cocina, aunque todo estaba dispuesto Eva sabía que su amiga quería hablar con ella. Una vez dentro, Ainhoa cerró la puerta y enfrentó a Eva.
―Todavía estoy temblando…, ese hombre es tan intenso ―expresó abanicándose con la mano.
―De verdad que te beso así sin más.
―Sí, me baje del coche y sentí que me miraban, cuando giré me encontré a ese hombre mirándome fijamente, sentía que me estaba desnudando con la mirada, me entraron unos calores por el cuerpo… ¡Dios!, nunca me había pasado algo así.
―¿Y qué pasó después?
―Me encaminé hacia tu apartamento y sentí que me seguía, apresuré el paso ya un poco asustada, pero él continuaba detrás de mí, cuando entre en el edificio fui hacia los ascensores, de pronto lo sentí a mi lado, me giré y efectivamente estaba mirándome con descaro y una sonrisa en la cara.
―Y… ―La animó Eva cada vez más intrigada.
―Le pregunté si me estaba siguiendo y me dijo que no, que venía a ver a unos amigos, que era una coincidencia. Cuando entramos en el ascensor sentí como si el espacio ser redujera a nuestro alrededor… Eva, yo estaba alterada y excitada, esa mirada me estaba devorando…, cuando iba a darle al botón de tu piso, nuestros dedos se encontraron en el mismo botón, nos miramos mientras la puerta se cerraba. Él no soltó mis dedos, se acercó a mí y me dijo, voy a besarte… y a continuación me comió la boca.
―Y cuando reaccionaste le mordiste, ese es el resumen, ¿no?
―Porque cuando me di cuenta me indigne, un perfecto extraño me dice que me va a besar y se cree que yo tengo que aceptarlo sin más. Claro, cuando salí furiosa del ascensor y vi que me seguía ya me enfrenté y le dije de todo. Luego quedé como una tonta cuando el muy imbécil me dice que no me estaba siguiendo, sino que sus amigos vivían en el apartamento 52, entonces me quedé parada mirándolo y le pregunté si él era el famoso Dimitri.
―Mi pregunta es ¿Qué sentiste cuando te beso?
―Me sentí derretir Eva…, nunca me sentí así, pero a mí no me va el rollo Amo/sumisa. No me gusta que me peguen ni que me aten ―musitó Ainhoa.
―No es un rollo, es un estilo de vida, pero con muchas variantes, puedes vivirlo de una manera suave por decirlo de alguna forma, o llegar al extremo donde predomina el Sado. Lo importante es el nivel de confianza y entrega que demuestras a tu señor.
―Puedo entender que sea así para ti, pero… yo no me veo sumisa. ¿Sebastián te ata?
―Sí, lo hace porque a mí me gusta y todo lo que me gusta a él le complace.
―¿Y los castigos son muy dolorosos?
―No, él sabe que no aguanto el dolor, por lo tanto, sus castigos son otros…, por ejemplo dejarme adolorida por negarme un orgasmo.
―¡Madre mía!, y tú no te masturbas a escondidas, soportas ese castigo.
―Lo soporto por él, para demostrarle mi entrega y mi amor. Además, la recompensa luego es mil veces más satisfactoria ―resumió con una sonrisa brillante.
―Me lo puedo imaginar, viniendo de ese adonis que tienes no me extraña nada. Eva, ¿no tienes miedo a perderlo?, es tan guapo, las mujeres babearan al verlo.
―Sé que muchas mujeres lo desean, pero es que Sebastián no tiene ojos para ninguna. Confió plenamente en él, no sé cómo explicártelo, es una conexión muy fuerte la que hay entre los dos.
―Te envidio amiga, has encontrado lo que buscabas y eres feliz. ―Ainhoa le dio un fuerte abrazo.
―Tú también lo encontraras, no te cierres a nada Ainhoa ―susurró devolviéndole el abrazo―. Venga, vamos a servir la cena.


La cena trascurrió entre las charlas divertidas de Sebastián y Dimitri, y las miradas que le lanzaba este último a Ainhoa, estaba tan sorprendido como su amigo por lo que había hecho. Lanzarse así sobre una mujer no era su estilo, pero con esa arpía no sabía lo que le había pasado, sólo que la deseaba como hacía tiempo no deseaba a ninguna mujer. Lástima que ella no fuera sumisa, y eso se le veía a leguas, no le iba nada que la controlaran.
―Amigos, quiero aprovechar esta pequeña reunión para pedirle algo a Eva. ―Sebastián interrumpió la conversación entre las amigas y llamó la atención de su amigo.
Eva lo miró sorprendida, que quería preguntarle delante de sus amigos, no había sospechado nada.
Sebastián se levantó y se acercó a un mueble del salón, abrió un cajón y extrajo un pequeño paquete. Se dirigió hacia Eva y la miró fijamente, ella estaba intrigada, no sabía de qué iba todo, pero al parecer sus amigos sospechaban algo porque no parecían para nada sorprendidos.
―Eva, conocerte fue lo mejor que me pudo pasar. Eres lo más importante para mí, tu entrega y tu confianza me demuestran el amor que sientes. Hoy hace un año que te vi por primera vez, por eso es un día especial y pensé que era el mejor para pedirte… ―Alzó la mirada hacia sus amigos, Ainhoa lloraba y Dimitri sonreía―. Eva, mi amor ¿Quieres casarte conmigo?
Los ojos de Eva se llenaron de lágrimas que empezaron a derramarse por sus mejillas, ese hombre la entendía como nadie, la complementaba en todo. Y ella lo seguiría al fin del mundo.
Se levantó de la silla y se acercó a él, se arrodilló a sus pies y le dijo:
―Si quiero…, señor.
Sebastián dejó el paquete en la mesa y la cogió por los hombros para que se levantara. La estrechó en sus brazos y le susurró que la amaba. Luego se apartó de ella y le dio el paquete. Eva lo abrió y se encontró con un collar hermoso, que tenía una plaquita en la cual ponía Sebastián y la fecha.
―Es un símbolo de que me perteneces, de que eres mía…, el anillo te lo daré en privado.
Feliz, se giró para que él se lo colocara, era precioso, como una especie de gargantilla trenzada en tonos plateados, del centro de la misma colgaba la plaquita, al sentirla rodear su cuello se sintió feliz.
El resto de la cena trascurrió hablando de cuándo podría ser la boda, ambos, le pidieron a sus amigos que fueron los padrinos de la misma, a lo que ellos aceptaron, llevaban toda la noche lanzándose miradas incendiarias que a saber cómo acabarían, pensaba Sebastián divertido.
Tomaron unas copas en la terraza, y charlaron de todo un poco, en un momento en el que ambos hombres se quedaron a solas, Sebastián preguntó a Dimitri:
―¿No crees que te estás metiendo con la mujer equivocada? Ella no comparte nuestro modo de vida, lo entiende por Eva, pero no lo comparte.
―Lo sé, pero me hace hervir la sangre, que quieres que te diga.
―Bueno eres mayorcito para saber lo que haces, pero a esa mujer no podrás dominarla.
―Quien sabe amigo, quién sabe…, la vida te da sorpresas decía una canción.
Las mujeres entraron interrumpiendo la conversación, Ainhoa se despidió de Sebastián y de Dimitri, pero este aprovechó para marcharse con ella. Cuando Eva cerró la puerta sintió las manos de Sebastián rodear su cintura y este pegar su cuerpo al de ella.
―Al fin solos ―susurró en su oído―. ¿Aun sigues excitada mi amor?
―Mucho.
―Vamos a la habitación, te quiero desnuda y acostada en la cama, abierta para mí, el primero va a ser rápido, llevo toda la noche deseando estar dentro de ti…, pero luego, disfrutaré de tu cuerpo a placer.
Eva entró y siguió las instrucciones de Sebastián, él se acercó a ella y acarició su rostro, luego cogió una cuerda de seda negra del cajón de la mesita de noche, agarró sus dos manos y las puso sobre su cabeza, las ató juntas al cabecero de hierro de la cama.
La respiración de ella era la muestra de su agitación, sus ojos estaban dilatados por el deseo, lo miraba fijamente mientras él se iba desnudando, su cuerpo se presentó ante ella espléndidamente excitado. Sebastián se colocó a los pies de la cama, la observó tendida con las piernas abiertas para él, con el brillo de su excitación vislumbrándose en su sexo.
―¿Qué deseas, Eva?
―A ti, señor…, quiero ser tuya…, para siempre.

2º RELATO FINALISTA EN EL CONCURSO DE TARIFA.

Posted: 11 May 2014 07:16 AM PDT

Autora: Elena García Caro, también conocida como Anele Callas.

Título: UNA NOCHE CONTIGO


 No puedo creer que esté haciendo esto. Si me dicen hace unas horas que iba a llamar a su puerta en plena madrugada me hubiera echado a reír, pero la culpabilidad me está matando y no quiero seguir dando más vueltas en la cama pensando en lo que ha pasado. Espero no equivocarme de número de habitación. Tomo aire y toco a la puerta.
Tarda, pero al final un poco adormilado él me abre y se queda plantado frente a mí. No puedo mirarle directamente a la cara, me siento intimidada en su presencia. Noto como hace un repaso a mi atuendo con la mirada. No sé por qué no me he puesto otra cosa, las prisas nunca son buenas, pero es que si me lo pensaba y no me dejaba llevar por este impulso repentino nunca iba a venir a buscarle. Mi camisón parece que está encogiendo y haciéndose cada vez más corto ante el recorrido que hacen sus ojos. Mantengo la mirada fija en el suelo, no soy capaz de mirarle.
—¿Qué quieres? —su voz es fría y áspera.
—Siento venir a estas horas pero… después de lo de antes yo no podía dormir… yo… vengo a pedirte…
No me salen las palabras, estoy tan avergonzada y me siento tan culpable en su presencia que me he puesto a temblar como un flan. No puedo decir ni una palabra más cuando oímos unas voces provenientes del ascensor acercándose por el pasillo. Sin darme tiempo a reaccionar el me coge del brazo y me empuja hasta el interior de su habitación cerrando la puerta tras de sí. La luz está apagada pero el leve resplandor que entra a través de las cortinas ilumina tenuemente la estancia.
—No me mires así, lo he hecho para que no te vean así vestida —me reprende.
He vuelto a avergonzarme, debí pensarlo dos veces antes de recorrer el pasillo del hotel medio desnuda. Al menos es así como me siento. Él sigue con una dura actitud hacia mí. Estamos en penumbra pero puedo intuirlo, continúa enfadado.
—He venido a pedirte que me perdones, he sido una estúpida —por fin puedo expresar lo que he venido a decirle aunque sea entre susurros pues apenas tengo voz.
Él sigue apoyando su espalda en la puerta y su expresión no cambia. No sé si seguir hablando o esperar alguna señal que me indique cual es su estado de ánimo.
—Si eso es todo puedes marcharte. Aquí el único estúpido he sido yo.
—No, no digas eso. Debí hacerte caso, pero…
—Pero nada. No hay más que hablar. Si lo que te preocupa es que te perdone puedes estar tranquila, nunca debí meterme donde no me llaman ni preocuparme por ti.
—No seas así, ahora lo entiendo todo y te lo agradezco. Tenías razón sobre sus intenciones, debí hacerte caso pero es que nosotros dos no nos llevamos bien últimamente y siempre andamos fastidiándonos el uno al otro… por eso no me di cuenta de que sólo querías ayudarme… Creo que ya son suficientes nuestras diferencias. Podemos darnos una tregua, ser amigos…
—¿Amigos? ¿Tú y yo?
—Sí, amigos. No sé por qué te resulta tan extraña esa idea.
Él se aleja pasando por mi lado y mira a la terraza exterior a través del cristal del ventanal. Puedo ver su silueta pero no distingo sus rasgos.
—¿Vienes en plena noche a mi habitación sólo a pedirme perdón y que seamos amigos?
La verdad es que no lo había pensado, quizás hubiera sido mejor esperar a mañana y dejar que se apaciguaran los ánimos. Me adelanto unos pasos pero mantengo las distancias. Parece dolido y decepcionado pero, aunque me hable pausado y calmo, no es suficiente para camuflar su ira. Lo conozco lo suficiente para saber que sólo se trata de la calma que precede a la tormenta.
—También quería asegurarme de que estabas bien.
—Lo estoy, o mejor dicho, lo estaba hasta que has llamado a mi puerta.
Sus palabras me dejan helada. Nunca imaginé al aventurarme a venir hasta aquí que mostraría tanta acritud hacia mí, y me tratase con esa actitud tan fría, tan distante, tan vacía… incluso después de lo que había pasado. Jamás me habían dolido tanto sus palabras.
—Eres un verdadero cretino cuando te lo propones —le contesto hartándome ya de su actitud— ¿No ves que estoy arrepentida?
—Sí, ya veo. Venir al combate con ese… ese imbécil, después de que yo te advirtiera sobre lo que decía de ti, sacarme de mis casillas hasta no poder concentrarme en otra cosa que no fueras tú y tus ganas de cabrearme no era suficiente. No. Tenías que aparecer más tarde para que él muy hijo de puta se regodeara mofándose del combate que yo acababa de perder por culpa de andar pendiente de ti y sus movimientos. Partirle la cara era lo menos que podía hacer ¿Cómo puedes ser tan cínica de venir ahora a pedirme perdón por una situación que tu misma provocaste? —me reprocha mostrando el cabreo que tiene.
—¡Basta! Ya te he dicho que he sido una estúpida pero tú no te quedas atrás. Siempre vas por ahí, con esa actitud de machito, con tus aires de superioridad y lo que verdaderamente no soportas es que se fijen en otro antes que en ti, no porque te importe sino por que no aguantas que alguien crea que no eres el centro del mundo.
—¿En serio? ¿Eso piensas? Si fuera cierto me habría ahorrado la derrota, sólo me hubiera preocupado de ganar y no de que una tontaina como tú se deje engatusar por un donjuán de pacotilla que sólo quiere meterse en tu cama para ir fardando por ahí de conquista.
—Y si así fuera ¿a ti que coño te importa nada de lo que me ocurra? Nunca te ha importado y no sé porqué esta vez iba a ser distinto, ni siquiera eres alguien a quien pueda llamar amigo.
Quedamos callados, ahora la paz reinante en el silencio de la noche contrasta con los gritos que estábamos dando hace unos momentos. Estoy enfadada, pero no identifico muy bien el motivo de mi rabia, tan sólo sé que toda ella va dirigida hacia él. Cierro los ojos y respiro profundamente intentando recuperar el control, pero me saca de mis pensamientos  su voz,  apagada y resentida, que me habla desde la oscuridad.
—Dime una cosa… ¿A otro le habrías hecho caso?
Su pregunta me coge por sorpresa. No sé que contestar, no sé que espera él que le conteste cuando ya sabe la respuesta.
—Eso no lo sé. Ni siquiera sé por qué no te escuché.
—Sí lo sabes. Nunca has confiado en mí.
—¿Y a qué viene esto ahora? Lo único que has hecho desde que te conozco es incordiarme, ponerme en situaciones incómodas y fastidiarme todo lo que has podido, no sé cómo te atreves a reprocharme nada…
—¿Eso es lo que piensas que he hecho? ¿Fastidiarte?
—No, eso es lo que has provocado tú que pase entre nosotros. Nunca he confiado en ti porque nunca me has demostrado que puedo hacerlo —le digo alzando de nuevo la voz.
Estoy cabreada, no puedo creer que esté cuestionando mi actitud cuando es él quien siempre se ha encargado de cargarse cualquier posibilidad de amistad entre nosotros.
—¿Desde cuándo nos conocemos?
—No recuerdo bien, desde los doce o trece años.
—Eso es mucho tiempo… demasiado tiempo —dice esta vez con un tono en la voz que me da escalofríos.
Él se queda nuevamente en silencio y se gira hacia donde estoy. La habitación está a oscuras pero puedo notar su profunda mirada taladrando la mía. Sé que está rabioso, es algo que se puede notar por la crudeza del tono que usa al dirigirse a mí. Yo tampoco estoy precisamente calmada. Todas las buenas intenciones y ganas de arreglar las cosas se han esfumado y ahora tengo que contenerme para no salir corriendo de esta habitación.
Se acerca lentamente, con una parsimonia que me pone nerviosa. Su silueta se va haciendo cada vez más grande. No sé que esperarme. No sé que intenciones tiene pero mi pulso se acelera y mi respiración se entrecorta cuando se para a tan sólo dos palmos de mi rostro. No sé que siento ahora mismo por él. En todos estos años, le he ofrecido mi amistad, le he ignorado, le he perdonado, le he aguantado sus impertinencias, le he llegado a apreciar, le he llegado a odiar… pero nunca me había sentido atraída por él y eso es precisamente lo que me ocurre en estos momentos. No entiendo nada. Y lo peor es que jamás había sentido este deseo tan intenso por nadie. Esta mezcla de rabia y de sentimientos encontrados ha despertado mi libido como nunca antes había experimentado y eso me desconcierta aún más. Tengo ante mí un animal rabioso, no sé por dónde va a salir esta vez y eso me asusta, pero extrañamente desespero ante la espera de lo que me deparará su ataque de furia.  
No me da tiempo a asumir lo que me está pasando y sin tiempo a reaccionar, me sujeta y se precipita hasta mi boca tomándola como suya con una ferocidad salvaje que hace que mi cuerpo entero convulsione ante la inesperada toma de posesión de mis labios. Logro zafarme y le proporciono una bofetada con todas mis fuerzas. Es la reacción que él esperaba y parece que eso le anima más y vuelve a la carga ahora invadiendo mi boca con su lengua. Mi corazón se desboca y lucho por vencer la tentación de dejarme arrastrar a la vorágine de húmedas sensaciones que me está proporcionando su asalto.
Intento deshacerme de sus manos que me sujetan firmemente pero es inútil. Estoy  inmovilizada y a cada movimiento que hago para escapar de sus garras él me devora con más ahínco y  desesperación.
No sé cuanto tiempo estamos así pero en cuanto me suelta salgo corriendo para salir de la habitación sintiendo retumbar las palpitaciones de mi corazón en mi sien, pero él me alcanza. Me debato entre el deseo que siento y lo que se supone que debo hacer. Dejo mi frente pegada a la puerta mientras él me inmoviliza con su cuerpo sobre mi espalda. Noto su aliento acelerado en mi nuca y eso hace que se me erice el vello. Es extraño que mi cuerpo reaccione de esta manera mientras que yo lo único que quiero es huir de aquí y de los sentimientos por él que comienzo a destapar muy a mi pesar.
—¿Es qué todavía no lo entiendes? No te vayas ahora, no así… por favor. Dame una sola noche. Una noche contigo. Es todo lo que necesito para que comprendas.
Su voz ahora es suplicante, lastimera… teme haber cometido un grave error y aunque no quiero escucharle ni sentir compasión ninguna por él, mi cuerpo y mi deseo creciente ante las caricias de su respiración sobre mi piel me hacen ceder.
Comprueba que me he calmado, me libera y yo me giro para quedar frente a él. Nos quedamos unos instantes así, sin hablar, sin tocarnos, sin vernos… sólo nuestras agitadas respiraciones resuenan en el silencio de la madrugada.
¿Quién es el hombre que tengo delante? Nunca había pensado en él de este modo, jamás había sentido con nadie esta imperiosa necesidad de que me tomara, de que me hiciera suya…
Mi yo consciente me abandona y mi cuerpo queda expuesto al deseo que siento. «Una noche contigo.» Sus palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza y el deseo de concedérsela se hace cada vez más fuerte. No aguanto más, sé que él está esperando mi respuesta y ahora soy yo la que se lanza hasta su boca. Admito de una vez por todas que quiero saborearla de nuevo y dejar que pase lo que tenga que pasar. Tomo sus labios y juego con su lengua mientras sus manos recorren mi espalda produciéndome descargas eléctricas cuando rozan mi piel. Me tira del pelo descubriendo mi cuello para que su lengua y sus besos se abran paso hasta mi oreja.
—Por fin te tengo como siempre quise —musita a mi oído mientras me succiona  el lóbulo produciéndome deliciosos escalofríos que terminan de derretirme por completo.
Mis manos comienzan a subir su camiseta mientras que esta vez soy yo la que muerdo su labio inferior sin control, pero un quejido sale de su boca haciendo que pare ¿Cómo he podido olvidarme?
—Déjame ver —le digo mientras busco el interruptor de la luz sin éxito.
—No es nada, continua… —dice mientras me vuelve a atraer hasta él.
Vuelvo a besarle pero esta vez un poco más suave. Él me exige más ímpetu pero recuerdo lo que ha ocurrido esta noche y dejo de morder sus labios. Simplemente me dedico a saborearlos, acariciarlos suavemente con mi lengua y me cuelgo de sus hombros mientras le acaricio el pelo. Siento como se derrite ante cada caricia, ante cada roce…
Me levanta en volandas y pega mi espalda contra la pared. Su cuerpo aprisiona el mío y noto su excitación contra mi vientre. Estoy deseando lo mismo que él y sus besos vuelven a ser salvajes y apasionados. Me dejo arrastrar por su torrente de pasión y logro quitarle la camiseta, esta vez sin contemplaciones. Mete las manos por debajo de mi camisón y agarra mis caderas empujándolas contra su erección cada vez más desafiante que se clava sobre mis muslos. Las palpitaciones ya no sólo están en mi corazón y viajan hasta mi entrepierna, que parece que le está pidiendo, reclamando que la tome y la llene.
Me quedo sin respiración cuando él me arranca las bragas rompiéndolas bruscamente. Estoy esperando que entre en mí de un momento a otro pero para mi sorpresa me baja los tirantes del camisón y busca con ansia mis pechos. Los lametones y mordiscos que reciben mis pezones me producen descargas eléctricas que contraen mi cuerpo, que ya más que arder ha entrado en ebullición ante el paseo de su lengua por mi piel. 
Mis uñas se clavan en sus hombros cuando pasa a morder de nuevo mi cuello y una de sus manos se adentra hasta mi entrepierna buscando la humedad rebosante de mi sexo, que se contrae nuevamente al sentir como su mano lo atrapa en su totalidad. Muevo mis caderas frotándome contra él. Me estruja más contra la pared y me traspasa el calor de su torso a mis senos aprisionados contra su cuerpo. Mi espalda está fría y contrasta con la calidez con la que me cobija su pecho. Unos dedos juguetones comienzan una minuciosa exploración buscando el centro de mi placer. Comienzan a danzar haciendo círculos alrededor de mi clítoris, haciendo que mi deseo sea casi insoportable. Me intento mover para que lleguen a tocar lo que estoy deseando pero él me lo impide. Chasquea su lengua y me susurra que no me mueva.
Estoy completamente a su merced y aunque me muero de ganas de tenerlo ya entre mis piernas le dejo tomar la iniciativa y dejarme llevar hasta donde él quiera. 
Su lengua vuelve a serpentear sobre mis senos, ya tan sensibles que cualquier roce hace que la electrificante sensación llegue hasta mi entrepierna. Va surcando un sendero de saliva hasta mi ombligo, mis caderas, mi monte de Venus… Sus manos recorren mis piernas de arriba abajo y de abajo a arriba deteniéndose en mis nalgas, apretándolas con fuerza y empujándome hasta su boca. No hace falta que me indique nada porque mis piernas, ajenas a cualquier control que pudiera tener sobre ellas, se abren y le dan acceso libre a lo que anda buscando.
Vuelve a torturarme con lametones esquivos que se pasean por mi vagina evitando lo que estoy anhelando desde hace un rato. Mi humedad se mezcla con la de su lengua y comienza a lubricarme con mimo. Por fin, cuando ya estoy lloriqueando por su demora hace una lenta y mojada pasada sobre mi clítoris. Me retuerzo de placer y lo agarro del pelo para acercarlo nuevamente pero él se separa de mí y se incorpora.
Vuelve a chasquear la lengua y se acerca a mi oreja.
—No, así no preciosa. Todavía estoy furioso contigo y esto lo voy a hacer a mi manera, quieras tú o no quieras —susurra en mi oído haciendo que sus palabras me suenen a promesa.
Sujeta mis manos a mis espaldas con mis bragas, no sé si debo resistirme pero estoy completamente entregada a sus exigencias. Aún tengo el camisón enredado en mi cintura y él lo desliza hasta sacarlo por mis tobillos. Quedo completamente desnuda para su deleite. Me sienta en el borde de la cama y el se arrodilla ante mí. Me abre las piernas y me agarra de las caderas para impulsarme hasta su boca. Comienza con suaves lametones como antes, pero la intensidad va creciendo a cada pasada. Su lengua se aventura dentro de mí mientras él separa mis labios para dejar mi clítoris accesible. Lo atrapa con su boca y comienza a succionarlo tirando de él con sus labios lentamente hasta que escapa de su mordisco. Mi gemido es tan potente que pienso que se ha enterado todo el hotel.
—No vuelvas a hacer ningún ruido más o tendré que amordazarte —me susurra haciéndome callar.
Vuelve a acercarse esta vez con su lengua y me lame con suavidad hasta que nuevamente repite la misma operación de antes.
—¡Joder! —exclamo sin poder controlarme y vuelvo a gemir.
Él vuelve a levantar la vista hasta mí diciendo que no con la cabeza mientras chasquea su lengua.
—Tú lo has querido.
Se marcha hasta su bolsa de deporte y vuelve con unos trozos de vendaje de los que él usa para protegerse las manos en los combates. Con delicadeza me la coloca sobre mi boca asegurándose de que quede firmemente sujeta para que no pueda hablar. Me besa la frente y acerca su boca a mi cuello provocando mi reacción.
—Esta noche vas a aprender a confiar en mí —runruneó cerca de mi oreja para seguidamente vendarme los ojos.
La excitación que siento está a punto de hacerme estallar como si de un fuego artificial me tratara. Tengo miedo pero quiero más, quiero que siga… sin embargo noto como se aleja de mí. El único sentido que me queda me indica que ha abierto el minibar. Oigo sus pasos acercarse nuevamente y escucho como abre una lata de refresco. Lo sé porque puedo oír el burbujeo. Escucho atenta como bebe un gran sorbo. Se lo toma con calma haciendo que yo desespere más.
—Tantas emociones me ha dado sed ¿Quieres un poco? —me dice acercándose a mi boca amordazada. Toma un nuevo sorbo y empapa desde su boca las vendas que me tienen amordazada para que pueda saborear el líquido que me ofrece. Su gusto es inconfundible, lo que acaba de abrir es una lata de coca-cola.
—No son estos labios los que quiero ver empapados —me dice mientras se arrodilla entre mis piernas.
—Sé que no es una bebida muy erótica, ni elegante… pero es lo que tengo a mano y tengo sed… mucha sed.
Un chorro de líquido frío cae sobre mi pubis haciendo que pegue un respingo. La calidez de su lengua vuelve a envolver mi clítoris que ahora es devorado con gula. Lame incansable cada uno de mis rincones ocultos.  Vuelve a tomar otro trago de coca-cola pero esta vez lo derrama lentamente sobre mi sexo. El contraste del frío y el calor de su boca me hace jadear. Su lengua se vuelca en la labor de recoger la mezcla de mis fluidos y el refresco. Estoy a punto de correrme y él lo nota. Bebe un nuevo sorbo y lo mantiene en la boca. Separa más mis piernas y abre mis labios genitales para cercar con sus labios mi hinchado clítoris y comienza a mover con rapidez su lengua mientras lo sumerge en el líquido que contiene su boca. Esa sensación me trasporta al estado más alto del placer. No aguanto más y exploto en medio de ahogados gemidos, mi cuerpo convulsiona mientras él deja fluir el líquido que aún contenía su boca para que se mezcle con los míos.
No deja que me relaje cuando noto sus dedos esparciendo esa mezcla de flujo por toda mi entrepierna. Me revuelvo buscando que me dé una tregua para recuperarme del orgasmo pero no me deja. Sus dedos comienzan a pasearse por mi vagina y va pasando de nuevo por mi castigado clítoris. No puedo soportarlo, me gusta pero también me molesta al mismo tiempo. Acerca su lengua y lo mima con celo durante unos instantes hasta haber despertando de nuevo mis deseos de continuar.
Introduce un dedo dentro de mí y comienza a dibujar círculos. Su lengua se posa delicadamente sobre mi clítoris y da suaves pasadas mientras que mis flujos van resbalando por mis muslos produciéndome un cosquilleo agradable. Mete y saca el dedo jugando sobre la cavidad de mi vagina. Lentamente desliza otro de sus dedos hasta mi interior mientras su boca abraza mi clítoris y mueve su lengua rápidamente. Su mano desvían la atención hasta mis pezones, que son pellizcados fuertemente pero contrariamente a lo normalmente sentiría me produce un intenso placer. Comienza un dulce vaivén entrando y saliendo de mí con su mano, que va incrementándose poco a poco hasta que vuelvo a estallar en una serie de miniorgasmos con su lengua aún estimulando mi sexo.
Me besa en la cabeza y me quita la mordaza pero mantiene mis ojos vendados. Cuando consigo respirar de nuevo con algo más de normalidad, deposita en mis labios su miembro dando ligeras pasadas como si de un pintalabios se tratara. El calor vuelve a inundarme de nuevo y abro la boca para  recibirlo, quiero hacerle vibrar como él ha hecho conmigo.
—Yo también tengo sed… mucha sed —le digo sonando de lo más sugerente.
Tengo los ojos vendados pero no me hace falta ver para saber que está con esa sonrisa maliciosa que tantas veces le he visto exhibir.
Dejo que introduzca la punta de su miembro en mi boca de nuevo y vierte el refresco para que resbale hasta mis labios. Bebo, saboreo, lamo, succiono, muerdo… me sujeta del pelo y marca el ritmo de mis movimientos. Sus jadeos cada vez más intensos no hacen más que incrementar mis ganas de sentirle explotar en mi boca. Sé que no puede aguantar más y provoco que derrame su esencia dentro de mí. Su sabor se mezcla con el dulzor de la coca-cola.
Me limpia los restos que me quedan en la boca, deja que beba un sorbo de la lata y me recuesta sobre la cama. Lava con más coca-cola mi sexo empapado por toda la excitación que estoy experimentando, y luego va vertiendo el resto de líquido sobre todo mi cuerpo para comenzar a lamer todos los rincones de mi piel. Nunca he experimentado una sensación tan placentera como sentir su lengua húmeda y caliente recorrerme. Termina su exploración donde comenzó, en mi clítoris. Escucho su respiración cada vez profunda y sé que está deseando poseerme.
Oigo como rasga lo que intuyo que es un preservativo pero no me da tiempo de decirle que no hace falta porque me penetra sin vacilación. Lo siento entrar con fuerza y yo estoy tan sensible que no puedo controlarme y lanzo un grito. Se apresura a tapar mi boca con un beso suyo.
—No hagas que te amordace otra vez —me susurra provocando que de mi boca escape un tremendo suspiro que vuelve a apagar con otro salvaje beso que me deja los labios doloridos.
Entra y sale lentamente. Sabe que quiero más y no me lo quiere dar. Continua su dulce tortura mientras siento como cada milímetro de su miembro se va clavando en mí. Esa ardiente palpitación que me inunda una vez y otra, tan despacio que me está volviendo loca, va rellenando cada milímetro de mi cavidad. Su lengua no deja de buscar la mía y se entremezclan al compás de sus envites cada vez más bruscos y acelerados al fin para mi goce. No poder ver su cara me excita mucho más. Podría se cualquiera pero sé que es él. Ahora sé que siempre ha sido él. Una de sus manos baja nuevamente hasta mi clítoris y comienza a masajearlo mientras continúa con sus embestidas. No sé como lo hace pero me hace olvidar todo, quién es él, quién soy yo… no me importa. Sólo me concentro en aquella porción de piel que toca la suya. No existe ninguna parte de mí si no es rozada por alguna parte de su cuerpo. Su rudeza se desata y sus embestidas comienzan a ser extremadamente profundas. Noto como se curva mi espalda y mi cuerpo se prepara para el derroche de placer que me espera. Su cuerpo se  tensa y se viene dentro de mí mientras el mío en medio de espasmos desemboca en un mega orgasmo que se intensifica y alarga. A través de mis ojos vendados contemplo millones de luces estroboscópicas que me llevan al nirvana y me abandono a la oscuridad.
No recuerdo nada más. Al abrir los ojos puedo comprobar que me ha retirado las vendas y estoy tumbada en la cama. Me sorprendo al ver mis manos liberadas y descubro mi cuerpo desnudo y pegajoso que está tapado con la sábana. Él no está a mi lado. De repente reparo en una silueta que se dibuja frente a la cama. Está observándome desde un sillón con los codos apoyados sobre las rodillas y las manos cruzadas sujetando el peso de su cabeza sobre su barbilla. No sé cuanto tiempo llevo inconsciente pero tengo la sensación de que he dormido siglos.
—Creí que no te ibas a despertar nunca.
Su voz me trae de nuevo a la realidad y produce un vuelco en mi estómago. Inevitablemente me sonrojo al pensar en lo que hemos hecho y vuelvo a cubrirme. Ante mi reacción y mi mutismo vuelve a hablarme desde la penumbra.
—¿Va todo bien?
Muevo la cabeza para indicarle que sí. No sé que hacer, que decir… para mí él ya no es el que era. Tengo ante mí un amante desconocido, alguien que creía conocer pero que ha vuelto de revés la visión que tenía sobre su persona. Después de esto no hay vuelta atrás, no quiero volver atrás.
Se levanta y me ayuda a incorporarme. Ahora me trata como si fuera de cristal, nada que ver con la dureza de antes. Me acompaña hasta la ducha y se queda observando mientras yo dejo que el agua resbale por mi piel. Me hace sentir hermosa por la forma en la que me mira. No dejo que mis tabús ni mi sentido del pudor me aborde en estos momentos de completa sensualidad. Me muevo y acaricio con el jabón imaginando que son sus manos las que me lavan. Lo miro para comprobar que me observa. Ahora puedo verle a la luz. Sigue sin camiseta pero lleva puesto unos bóxers negros, lo que me deja contemplar a la perfección la totalidad de su cuerpo musculado. Me vuelvo a sentir culpable al ver la herida de su labio y su ceja partida. Le dieron duro, pero los otros acabaron peor. En el torso está comenzando a aparecerle grandes moratones que hacen que se me encoja el corazón y no puedo evitar que las lágrimas caigan por mis mejillas. Vuelvo a sentirme culpable por meterle en aquella pelea.
Él no deja de mirarme en ningún momento y no tarda en darse cuenta de que estoy llorando pese a estar bajo el chorro de agua. Se acerca a mí y me abraza. Permanecemos así un rato, bajo la cascada de agua mientras yo me dejo envolver por sus fuertes brazos mientras escucho los latidos de su corazón. No quiero que me suelte, quiero permanecer abrazada a él para siempre. Jamás me había sentido tan segura, tan unida ni entregada a nadie.
Toma mi cara entre sus manos y me da un beso sentido, profundo… que me reconforta. Yo paso mi mano por su cara, por sus heridas y la marca de golpes en su torso.
—Tranquila, preciosa. No duele tanto como parece.
Le ayudo a deshacerse de su bóxer, cojo una esponja y comienzo a enjabonarme cuidadosamente. Sonrío al comprobar que vuelve a estar dispuesto para mí. Él me deja recorrer su torso musculado, sus marcados abdominales, su fuerte espalda… disfruto con cada palmo de su anatomía. Quiero memorizar cada centímetro de sus músculos, la calidez de su piel… todo aquello de lo que me prohibió disfrutar horas antes cuando me ató. Saboreo el agua que resbala por su espalda mientras mis manos lo rodean y acarician su vientre. Cierra los ojos se deja hacer lo que ando buscando. Deseo devolverle parte  del inmenso placer que él me ha dado. Mis manos masajean su miembro y mis besos se siguen paseando por su nuca. No tarda en darse la vuelta y buscar mi sexo, apretando mi cuerpo contra los azulejos de la pared.
—Te tengo muchas ganas, son muchos años reprimiendo mis deseos y no puedo aguantar más.
—Por favor, deja que ahora te haga disfrutar yo. Quiero compensarte por lo que pasó ayer —le pido cuando noto su erección buscando apresurada el camino hasta mi interior.
—Me has costado un título, preciosa. Vas ha tener que emplear mucho tiempo y muchos encuentros más para que me compenses, pero de momento mi necesidad manda.
Me eleva y lo rodeo con mis piernas. Quedo suspendida en el aire y él va dejando que lentamente vaya deslizándome hasta tenerle por completo dentro de mí. Es una maravillosa sensación sentir su piel sin ninguna otra barrera.
—¿Quieres que ponga un condón? Antes no quise romper el estado de excitación en el que estabas para preguntarte —me interroga con la mirada antes de seguir.
—No te preocupes, tomo precauciones y… confío en ti.
Mis palabras hacen que sonría y exhiba su perfecta dentadura. Me agarra las nalgas y me aúpa de nuevo. Comienza a succionar mis pezones mientras yo le clavo las uñas en la espalda y enrosco mis piernas alrededor de él. Me desliza una y otra vez sobre su miembro haciendo que nuestros cuerpos se froten. Quiero más, necesito más… parece escuchar mis pensamientos y deposita mis piernas en el suelo. Me vuelve de espalda, hace que me incline hacia delante y yo me sujeto apoyando mis manos a ambos lados del cristal de la mampara para no resbalarme. Me embiste por detrás con fuerza, tirando de mis caderas para clavarse profundamente en mi interior. Disfruto del bombeo de su pelvis contra mis nalgas hasta que él se corre  haciendo que yo también lo haga una vez más mientras que la cascada de agua que cae sobre nosotros.
Nos lavamos y enjuagamos mutuamente. Le miro a esos ojos negros y rasgados que tiene y caigo en la cuenta de que estoy loca por él. Todos estos años de peleas, de desplantes, de jugarretas…  no eran más que una inútil maniobra para no admitir lo que sentimos. Volvemos a la habitación. Me seco y busco mi camisón que sigue tirado a los pies de la cama.
—No. No te pongas nada. Ven aquí, a mi piel le encanta el roce de la tuya —me dice llamándome a tumbarme a su lado.
Desnudos, agotados y satisfechos nos fundimos en un abrazo mientras nos acariciamos suavemente.
—Nunca me he alegrado tanto de perder un combate —me dice al oído.
—No me lo recuerdes más por favor —le ruego mientras él se carcajea.
—Ha merecido la pena, perdería mil veces y ¿sabes por qué? — Levanto mi cabeza y apoyo mi barbilla sobre su pecho para poder mirarle a los ojos—. Por ti —me contesta dando un pequeño beso en la punta de mi nariz—. Por esta noche contigo.
Recuerdo su petición: «Una noche contigo.» No necesito más para comprender que en tan sólo una noche con él ha cambiado mi mundo.
—No quiero que merezca la pena sólo por esta noche. Quiero que merezca la pena por todas las noches que quiero pasar contigo en adelante.
Él me aprieta fuertemente contra su pecho, retira un mechón de cabello de mi rostro y me besa demostrando todo lo siente y que tanto tiempo nos hemos negado.

3º RELATO FINALISTA EN EL CONCURSO DE TARIFA.

Posted: 11 May 2014 06:20 AM PDT


Autora: Antonella de Quevedo


Título: MI MARIPOSA



La vida no cambia, pero sí nuestra percepción de ella. La magia está en conservar la misma percepción de algo sin perder un ápice de intensidad a pesar del paso del tiempo. En mi caso ese algo era un sentimiento que en lugar de menguar, se ha visto enriquecido hasta alcanzar una magnitud inimaginable. A pesar de la adversidad, sigo pensando que la vida no cambia, nosotros sí.

Una vez ansié salir corriendo para compartir mis caramelos con ella, a cambio de una sonrisa que me alegrara el alma y veinte años después, mi percepción sobre su sonrisa es la misma, sólo que más madura y dependiente. Mi sentimiento hacia ella ha aumentado, pero adquiriendo nuevos matices y colores. La inocencia del niño se transformó en amor y después de tantas pruebas que nos puso la vida, se convirtió en anhelo y necesidad.

Durante demasiado tiempo, ella de un lado y yo del otro. Me daba la sensación de que aquella situación sería perpetua y que yo seguiría sufriendo. No estaba dispuesto a seguir con una existencia que parecía no darme tregua. La vida no cambiaba, pero yo, no podía soportarla sin ella. Preso de la desesperación, incluso pensé en acabar con mi vida, pero deseché la idea de inmediato, y no por falta de agallas precisamente. Un día leí en un libro, que si alguien muere con un deseo tan poderoso en su alma, no puede descansar en la otra vida y regresa a este mundo durante las noches sin luna para tratar de cumplirlo como sea. Suponiendo que esa teoría fuese cierta, no hubiese sido la solución a mi problema. Si era incapaz de conseguirla con forma humana, siendo un fantasma no quiero ni imaginarlo.

Pero esas ideas tan transcendentales no me acompañaron desde la niñez. La vida no cambia, pero yo sí.

Con tan sólo siete años, mi única afición aparte de intercambiar chapas con Lucas, era complacerla. Recuerdo con nostalgia como solía recortar a escondidas con una habilidad impropia de mi edad tréboles de tres hojas, para transformarlos en tréboles de cuatro hojas, sólo para sorprenderla. Buscar alguna excusa para provocar en ella esa sonrisa que mostrara sus primeros dientes tras la caída de los de leche; era una proeza. Esos incisivos superiores, o paletas como le llamábamos, era cuanto necesitaba para irme contento a casa. Si además de que me sonriera, conseguía que hablara, ya me consideraba Superman.

Vera, con su flequillo y sus trenzas, yo, Javier el mellado, suspirando por ella sin llegar a imaginar que la vida no cambiaría y que así seguiría siendo en el transcurso de los años. Siempre me dejaría la piel por complacerla y ella, a ratos se dejaba complacer.

Con doce años, ya nos mandábamos mensajes con linternas por las noches. Las ventanas de nuestros respectivos dormitorios estaban situadas de manera que podíamos comunicarnos sin ser descubiertos por nadie. Diez metros de distancia nos separaban, pero un deseo mutuo de comunicarnos cada noche hacía todo lo demás. Era curioso, muy curioso. Nadie en el colegio nos hubiese tomado en serio. Todos los recreos dedicados a fastidiarla, a tirarle del pelo, burlarme de su acné, ¿para qué? Para antes de ir a dormir lanzarle piedrecitas al alféizar de su ventana confiando en que se diera cuenta de ello y se asomara para darme las buenas noches. Y sí que lo hacía. Y de qué manera. Aún conservo los prismáticos que usaba para leer sus labios cuando me hablaba en silencio, con metros de distancia y rezando para que hubiesen reparado la farola de la plaza, ya que era la única iluminación con la que contaba nuestra relación clandestina.

Pero la percepción de Vera sobre la vida y sobre las cosas sí debió cambiar. Sin explicaciones ni delicadeza se apartó de mí. Una ventana cerrada cada noche fue la antesala de lo que estaba por venir. De nuevo, ella de un lado y yo del otro.

Como un secreto celosamente guardado oculté mi amor hacia Vera. No fue tarea fácil. Durante la adolescencia, mantuve mi postura simulando ser un escéptico del amor. Nada más lejos de la realidad. Mi vida estaba basada en el amor, nadie lo valoraba más que yo. Respiraba gracias al amor, pero no era correspondido, así de fácil. Me tomaban por un joven poco entusiasta de las relaciones sentimentales, teniendo que soportar las continuas dudas sobre mi inclinación sexual. Nada de eso me afectaba, al menos no tanto como el continuo vacío que me hacía añicos la esperanza de poder conseguirla alguna vez. Pero me sentía invencible, incombustible.

Aunque eso era antes.

Cuando eres adolescente, a la vida no le ha dado tiempo de pisotearte el cuello lo suficiente como para que examines las posibilidades con frialdad y realismo. Pero con el transcurrir de los años, llega el desencanto. No porque el amor haya desaparecido, todo lo contrario. Permanece en el mismo sitio, solo que la esperada metamorfosis nunca llega y el capullo sigue siendo capullo y la mariposa, aún en el estómago, no sale al exterior a tomar vuelo.

Tenía el consuelo de que nadie podría tacharme de cobarde, al menos en ese aspecto me sentía menos miserable. Lo intenté, pecando de presuntuoso en más de una ocasión y siendo un plasta en otras muchas. Pero el resultado nunca parecía ser el esperado.

De entre los muchos intentos fallidos que inventé para olvidarla, el más desechable fue sin duda el viejo truco de la balanza. Anotar en una libreta todas sus virtudes y todos sus defectos, separados en columnas, que sin ser consciente, había rodeado de corazones y flechas como una auténtica nenaza.

A veces, me sorprendo de cómo una misma cosa, puede parecernos un mar de virtudes hoy y al día siguiente un verdadero fiasco. Pues yo intenté forzar esa visión, ese cambio de perspectiva. De nuevo inútil, sólo conseguí empeorar las cosas y resaltar las virtudes que ya sabía que tenía pero elevadas a la máxima potencia.

En la columna de defectos, fui incapaz de escribir ningún adjetivo calificativo, o descalificativo en este caso. Una frase ocupaba el margen derecho de la hoja: "no me corresponde, porque no se ha dado cuenta de cuánto me ama"

Así que continué con mi miserable vida, aspirando a encontrar otro medio.

Eligió otra ciudad para estudiar. Cualquier otro enamorado no correspondido con un poco de coherencia, hubiese utilizado aquella oportunidad en beneficio propio: ojos que no ven, corazón que no siente. Pero en mi caso su ausencia no sirvió para otra cosa que convertirme en un ser en un estado lamentable que carecía de su dosis diaria, una dosis que consistía en verla salir y entrar en su casa. Así de sencillo, así de doloroso.

El primer reencuentro después de cinco años separados marcó un antes y un después. Fui incapaz de ocultar todo cuanto albergaba y ella no disimuló, no evadió el tema, no trató de aparentar sorpresa.

Era conocedora de mi anhelo y para calmar su culpabilidad, pretendió calmar mi dolor. Qué ilusa. Egoísta e ilusa, dos defectos que tras ese encuentro anoté en la columna de la derecha de mi libreta.

—Me alegra mucho verte —sentenció tras darme dos besos y retroceder un paso. Quería marcar las distancias.

—Siento no poder decir lo mismo.

No pude hacer otra cosa que ser sincero. No me alegraba de tenerla cerca. Odiaba respirar junto a ella y de paso introducir en mí su aroma. Tatuar en mi memoria de nuevo el tacto de su piel. Revivir la mariposa que aún dentro del capullo, revoloteaba porque me daba dos besos en las mejillas. La reacción ante su abrazo fue como si me repateara el estómago.

Todo acercamiento, era como soplar con fuerza la vela de un barco que durante cuatro años había intentado dejar en contra de mi voluntad a la deriva, zozobrando. Avivar un fuego que, a pesar de mantenerse vivo con una minúscula llamita, luchaba por apagar del todo. Cruel, muy cruel por su parte darme un abrazo, dos besos y soltarme sin más que se alegra de verme.

Y vino para quedarse, no en mi vida, sino en la ciudad. Ahí es donde verdaderamente puse a prueba mi fuerza de voluntad. Volvimos a ser vecinos y yo volví a ser de nuevo un alma en pena.

Desorientado y aturdido, así despertaba cada madrugada acercándome semidesnudo a la ventana. ¿Para qué? Para encontrarme con una ventana cerrada, por culpa de las nuevas tecnologías y del maldito aire acondicionado que en nuestra infancia no teníamos. De buenas ganas hubiese lanzado no una piedrecita, sino un pedrusco del tamaño de una sandía contra su ventana para que entendiera que yo seguía allí, que mis ilusiones eran las mismas que las de antaño.

¿Y la vida no cambia? Pues no, no cambia. La única que había cambiado había sido ella.

De nuevo tuve que soportar los inoportunos comentarios de mi familia sobre mi estado sentimental, ahora, haciendo referencia en todo momento a lo guapa que había vuelto Vera, a lo soltera que había vuelto Vera y a lo simpática que seguía siendo Vera. Como si yo obviara todo eso. La vida no cambia, por eso ellos seguían sin enterarse de nada. Curiosamente mi madre y mi hermana, conocían mas detalles de las intimidades de la famosa de turno que de mí. Aunque sería muy injusto culparlas a ellas, yo siempre creé una coraza infranqueable.

Pero llegó lo que tenía que llegar. Acontecimiento ineludible a pesar de las nuevas modas, la verbena del barrio. Un cartel en el escaparate del bar de Lucas, antes fanático del intercambio de chapas, ahora el mejor tirador de cañas del país, me hizo revivir viejos tiempos.

Mediados de agosto, en la explanada junto al colegio, varias carpas estaban siendo montadas para celebrar la tan esperada verbena de verano. Paseando muy de cerca, comprendí que sería una oportunidad de oro para acercarme a ella y al menos conversar. Si existía una mínima posibilidad por minúscula que fuera, aquel escenario sería el idóneo para recordar viejos tiempos y de paso, proponerle un futuro.

Ahora, en este momento, en este preciso momento en el que me encuentro, pienso que aquella oportunidad que no desaproveché, me abrió las puertas de la felicidad. No sé si gracias a que aquella noche revivimos recuerdos aún latentes en ambos o si se basó en el Javier adulto olvidando al niño. No sería capaz de dar un veredicto, pero ¿qué importa eso ahora? Jamás le preguntaré.

Conseguí el cambio no sólo en mí, no sólo en ella. Por fin cambió la vida y lo más extraordinario de todo, es que tengo la certeza de que seguirá cambiando y la esperanza de que sea yo el que no cambie. ¿Por qué no quiero cambiar? Porque no creo que sea posible que este sentimiento se enriquezca más, ni adquiera nuevos matices.

 Siento en lo más profundo de mi ser, que no existe felicidad superior a la que poseo ahora y por ello, con el mismo empeño que puse un día para que todo cambiara, sentencio que así debe permanecer todo a partir de ahora y por siempre jamás.

Y ahora, ella de un lado y yo del otro, pero por unos segundos. ¿Por qué? Porque camina hacia mí, y yo me giro, y la espero, con mi madre a mi lado. Sobre una alfombra roja de terciopelo y del brazo de su padre se acerca mi mariposa, que por fin salió del capullo y dio paso a la metamorfosis más maravillosa habida y por haber.

Pero pensemos en algo. ¿La vida no cambia? Creo que sí, pero todo depende de nosotros.

CRÓNICA DEL III ENCUENTTRO DE ROMÁNTICA DE TARIFA

Posted: 11 May 2014 07:27 AM PDT

Hablar de este encuentro es para mí muy emotivo, porque a veces pensamos que el tiempo pasa igual, día tras día, sin cambios…, pero no es así. Desde aquel 9 de mayo del 2013 hasta el día de ayer, 3 de mayo de 2014 puedo decir que los cambios para mí han sido significativos.

Hace un año fui con Regina Roman al II encuentro de novela en Tarifa, allí conocí a la encantadora Lucinda Gray y desde entonces, estas dos escritoras me han apoyado en esa locura maravillosa que es escribir.

En 2013 fui como lectora y bloguera y este año fui como escritora, o como me llamo a mí misma, aprendiz de escritora, porque apenas estoy comenzando, soy como un bebé en pañales.
Espero poder plasmar en estas líneas, todo lo vivido ayer en Tarifa junto a compañeras de pluma maravillosas. 

Regina y yo, acompañadas del Tom Tom y su voz... (Cara de bruja en este momento), llegamos a Tarifa y después de buscar y buscar... terminamos aparcando en el enorme Parking que hay. Después, con nuestras maletas de libros a cuestas y un mapa con la indicación del camino, llegamos a la plaza del ayuntamiento. Arribamos justo a tiempo para desayunar con las compis.

Regina Roman, Diana Al Azem, Noelia Amarillo... y yo (Elizabeth Da Silva)

De allí nos fuimos corriendo al lugar del evento, porque ya íbamos justas de tiempo.

El lugar elegido este año para el evento, fue el castillo de Guzmán el bueno. Un ambiente evocador de historias románticas para hablar del amor, mejor imposible.

Nada más entrar nos encontramos con una mesa llena de programas del evento y claveles blancos, los cuales nos fueron entregando a cada uno. Justo al lado, un hermoso collage de fotografías del encuentro del año pasado. Me hizo ilusión verme en una de ellas, para que vamos a negarlo. (Tengo una sonrisa de oreja a oreja) 





Un poco más tarde de lo previsto se dio apertura al encuentro, la misma estuvo a cargo del Sr. Alcalde Juan Andrés Gil y el Concejal de educación Juan Antonio Torán. Desde aquí mi más sincero agradecimiento por el recibimiento, y sobre todo, por apoyar la novela romántica en todos sus géneros.



Después tomó la palabra, la mente pensante de todo este tinglado, que con su esfuerzo organizó un día maravilloso para hablar de lo que más nos gusta a todos los que nos reunimos en ese hermoso castillo. ¿De quién hablo? Pues de nuestra querida Lucinda Gray, incansable hasta el final… soportó hasta un pequeño percance, pero ni eso la hizo desfallecer. 

Lucinda Gray

Lucinda dio la bienvenida a todos los asistentes, y comenzó con la primera mesa de escritoras, la misma estaba compuesta por:    

Regina Roman (Roman sin tilde), presentando QUIÉREME SI TE ATREVES, el desenlace de la historia de Marina Valdemorillos. Uno de sus personajes más queridos. 
Lo siento Regi, pero el mío es Adela Vela.





Patricia Geller, nos presentó su primera novela de la trilogía LA CHICA DEL SERVICIO, la primera entrega se titula TIÉNTAME. Patricia a pesar de sus nervios nos habló un poco de los personajes de su novela, y sobre todo, de sus inicios publicando en su blog, autopublicandose y después llegando a esencia.




Diana Al Azem, nos habló de su novela Evadne, la sirena pérdida. La manera en la que nos contó sobre esta historia, nos envolvió en un mundo de fantasía que nos dejó con ganas de saber más… y eso quiere decir, con ganas de leerla. Al menos a mí me pasó.





Lucinda Gray no habló mucho de sus novelas, pero eso fue porque quiso dar la oportunidad a dos escritoras que nos acompañaban para que hablaran de sus historias. Aun así, Lucinda nos habló de Inconfesable, su último trabajo y el más erótico hasta el momento. (Luci, cuando la lea ya te contaré)






Chloe Santana y MJ Lopéz, nos contaron un poco de sus novelas, animando al público presente.



Aquí hicimos un pequeño descanso para hacernos fotos, refrescarnos (lo que es lo mismo, ir al WC), charlar, comprar y firmar libros, salir a tomar… bueno, no digo tomar aire, porque aire, lo que se dice aire no podíamos tomar. Casi salimos volando, aunque Tarifa no sería Tarifa sin su viento alocado.




Se reanudó el evento con la siguiente escritora, una persona muy querida por sus lectoras, porque es cariñosa, simpática, y divertida. Hablo de nuestra querida Noelia Amarillo.

Ella nos habló de todas sus novelas, sobre todo de la serie amigos del barrio, de la que presentó la historia de Héctor, Atrévete a quererme. 
Compartimos risas y aprovechamos para conocerla un poco más. (Ella sabe que adoro sus historias, pero que mis preferidos son mi draculin Alex de Falsas apariencias y Jared de Quédate a mi lado).

Acompañando a Noelia y a Lucinda estaban Regina, Diana y Patricia en la mesa, donde quien quiso pudo hacer preguntas… yo no desaproveche la oportunidad (Cara de satisfecha total).

Lucinda y Noelia




Después, Lucinda presentó la última mesa… y entonces empezaron mis nervios, dirán que no se notaba, pero la procesión iba por dentro.

En la última mesa, Dama Beltrán, Ariadna McCallen, Ahna Sthauros, Verónica Valenzuela y está servidora, o sea, Elizabeth Da Silva.

Cada una de nosotras tuvo la oportunidad de hablar de sus libros y de sus proyectos.

Dama, nos habló de su experiencia y de cómo cuando pensaba que lo dejaría, de pronto, recibió un email y a partir de ahí todo cambio. Nos presentó entre sus trabajos: Laberinto de engaños.






Ariadna, nos habló de sus brujas, he invitó a todo el que le guste la fantasía, a adentrarse en su serie. 
Aprovecho para decirles que con los nervios la pobre olvido hacer un anuncio. Que publicará a principios de 2015, "La leyenda jamás contada", con editorial Nowevolution. Desde aquí mis más sinceras felicitaciones y deseos de mucho éxito.



Ahna, con su encantador acento francés, nos contó sobre sus vampiros, La doncella de la sangre de la que muchos esperan la segunda parte. Nos habló de su pasión por el género paranormal, del cual seguirá escribiendo para deleite de sus seguidores. (Ahna sabes que te quiero y tu libro está entre mis pendientes, lo leeré y te contaré).




Verónica, una escritora carismática que tuve el placer de conocer, y que nos habló de su andadura por el mundo literario y de su novela "Malena, un bombón XXL", con sus anécdotas sobre la historia nos hizo reír. Puedo decir personalmente que tengo muchas ganas de leerla y la leeré… el problema será saber cuándo. (Tiempo, necesito más tiempo)



Por último, aunque este no fue el orden en el que hablamos…, Hablé de mis dos pequeños libros de relatos (Los juegos eróticos de Charles y Elisa y Historias de amor) y de por qué los autopubliqué. También conté un poco sobre mi novela "Y llegaste tú" que es la primera de la trilogía tú, pero que creo sería mejor decir serie o saga, porque cada libro nos contará la historia de los hermanos Alcalá. Espero poder decir pronto como y cuando se publicará.





Al terminar… aprovechamos otro corto descanso, para comprar más libros y firmar y más y más fotos… por cierto gracias a todas las que sacaron fotos, porque con los nervios no hice ni una… (Lo confieso todas y cada una de las fotos de esta crónica son robadas) (Ahora mismo tengo cara de pillina)




Se preguntarán… ¿Dónde comprábamos los libros?, pues eso fue gracias a dos personas maravillosas y su librería online. Libros Paraíso Romántico; Noelia y Ana Belén con arduo trabajo pusieron un precioso stand con todos nuestros libros. Les deseo lo mejor en este proyecto maravilloso de poner al alcance de todos las novelas de nuestras escritoras.

Noelia y Ana Belén




Aquí en enlace a su página de Facebook, en donde podrán ver el catálogo y comprar lo que deseen. Pinchen en el nombre para ir a su página:



Desde aquí mi agradecimiento por haber contado conmigo, por su apoyo a la novela romántica y sobre todo, a las escritoras españolas. No podían haber tenido mejores madrinas para su negocio que Regina Roman y Lucinda Gray.


Y al final llegó la última etapa de un gran día… la entrega de premios del concurso de relatos. Lucinda junto al Concejal de educación Juan Antonio Torán, hicieron entrega del premio a la ganadora y las menciones especiales a las tres finalistas. (Y la emoción me puso más nerviosa)

La tercera finalista fue:

Antonia González de Quevedo con su relato, MI MARIPOSA.

La segunda finalista fue:

Elena García Caro con su relato, UNA NOCHE CONTIGO.

La primera finalista y que todavía sigue alucinando, fue:

Elizabeth Da Silva (yo misma) con mi relato, TÚ MI DESTINO.


Finalmente la ganadora del certamen fue Leticia Catalán (Ditar de Liesse) con su relato:

NOCHE DALID.



Desde este rincón mis más sinceras felicitaciones a mis compañeras por sus premios.
Si quieren leer el relato ganador, pinchen el enlace que hay justo debajo y lo podrán leer en la página de Yo leo RA.



Mi relato pueden leerlo pinchando sobre el titulo que aparece justo debajo.



El relato que fue 2º finalista pueden leerlo pinchando sobre el titulo que esta debajo.





El relato que fue 3º finalista también pueden leerlo pinchando sobre el titulo.





Y ya para concluir…

Hubo sorteo de libros y muchos de los asistentes fueron afortunados, entre ellos, la que os está contando todo esto… (Sonrisa exultante)




Al finalizar, Lucinda y el Sr. Concejal clausuraron el evento y aprovechamos para hacernos más fotos.

Para terminar, las que pudieron quedarse se unieron al grupo para ir a comer, y allí en el bar "La antigua" nos juntamos 20 locas por la novela romántica y comimos divino. (Les recomiendo ese sitio si van de visita por Tarifa)


Elizabeth (yo), Diana y Regina


Lo dicho, pasamos un día estupendo, rodeadas de personas encantadoras… y como siempre deseando asistir a más.




PD: Debo confesar que yo disfrute muchísimo, conocí personas maravillosas y me sentí especial gracias a todo ese cariño que recibí. Ahhh y de los nervios y emocionada a partes iguales… así me sentí y aún me siento. ¿Por qué?, pues porque le firmé mi libro de relatos eróticos a nada más y nada menos que Noelia Amarillo. (Tembleques me entran), quién me iba a decir a mí que yo le firmaría un libro a una de mis escritoras favoritas… (Noelia, quiero tus sabios consejos para mejorar en mis futuras historias)


La foto que me faltaba... Gracias a mi querida Ahna Sthauros




Y hasta aquí, esta mega gigante crónica de un evento que espero disfrutar durante muchos años más… hasta el siguiente.

Mis recuerdos de un gran día

MI RELATO, 1º FINALISTA EN EL CONCURSO DE TARIFA

Posted: 30 Jul 2014 03:09 PM PDT






TÚ, MI DESTINO









Londres, 1818…

—Eloise, dime ¿Para cuándo está previsto tu viaje a las tierras altas? —preguntó su fiel amiga Victoria.
—Según mi madre, viajaremos en dos meses, mi boda está prevista para dentro de tres, pero como al parecer no hay necesidad de llegar antes, mi madre cree, que con estar un mes antes de la ceremonia es suficiente —explicó sin entusiasmo.
—Te voy a extrañar, nada será lo mismo sin ti —susurró con el semblante triste su amiga.
—Espero que puedas visitarme a menudo. —Eloise se acercó a Victoria—. ¡Tengo miedo, amiga! —dijo tomando sus manos en un gesto desesperado.
—No puedo entender cómo te hacen esto tus padres. Enviarte a esa tierra de bárbaros, a ti, que eres tan dulce.
—Te lo he contado muchas veces, el padre de mi prometido es muy amigo de mi padre, se conocen desde muy jóvenes. Al parecer vivió en Londres unos años mientras se formaba.
—Eloise, no pienses más en ello, disfrutemos de nuestra última temporada juntas —pidió Victoria.
—Es mejor amiga, nada puedo hacer para cambiarlo —confirmó, con la mirada apagada por la tristeza que su futuro le deparaba.
Irrumpió en la sala la madre de Eloise, la condesa de Lennox, lucía un elegante traje en color burdeos con brocados en las mangas. Se quedó mirando a su única hija, era dulce y obediente, y como madre se sentía muy orgullosa.
—Niñas, qué hacéis aquí de cháchara, con un día tan esplendido para pasear por los jardines —comentó la condesa—. Por cierto, Eloise, lamento decirte que tu prometido no vendrá.
—¡Pero Madre!, pensaba que lo conocería antes de la ceremonia. —Sus ojos se llenaron de lágrimas de impotencia.
—Lo siento, al parecer tenía asuntos importantes que tratar en sus tierras. —Su madre le acarició la mejilla—. No te angusties, yo tampoco conocía a tu padre y he tenido un buen matrimonio.
—Pero no es lo mismo, ese hombre es un escocés, y dicen que son de modales muy bastos, madre, yo… al menos pensé que lo trataría antes. —Su mirada llena de congoja, se perdía en la infinidad del jardín que se podía admirar por los grandes ventanales.
—Hija, deja de angustiarte. Aprovecha que está aquí Victoria, y salgan a dar un paseo. El aire fresco te sentará bien.
—Madre, no me apetece salir, además, quiero descansar porque esta noche es el baile en casa de los duques de Jersey —murmuró Eloise—, vete tranquila.
—Como quieras. Entonces me marcho, he quedado en casa de lady Hamilton para tomar el té.
Las amigas se miraron, Victoria se acercó y estrechó en un fuerte abrazo a su amiga del alma, dejando que esta desahogara su corazón.


El gran salón de los duques de Jersey brillaba en una noche esplendida, la alta sociedad londinense estaba presente en uno de los bailes más importantes de la temporada. Hombres y mujeres lucían sus mejores galas, la música llenaba el ambiente.
Los vestidos se movían girando al compás de los movimientos de sus bailarinas, creando así, un arcoíris de colores.
—¡Lowell!, ¿tú en un baile?, ¿es que estás buscando esposa? —preguntó divertido el marqués de Turner.
—No seas absurdo Nicolas, estoy aquí de acompañante de mi prima, mi madre me lo ha pedido encarecidamente, y no he podido negarme.
—¿Ha venido lady Irene?
—¡Cuidado, Nicolas! Es mi prima, casi una hermana.
—Lowell, por favor, sabes que jamás haría nada incorrecto con tu prima, le tengo verdadero aprecio.
Lowell paseó su vista por el gran salón buscando a su prima, en ese momento su mirada quedó atrapada por los ojos más azules que jamás había visto. Lentamente observó a la mujer, era menuda, de facciones delicadas, su rostro de pómulos sonrosados, una pequeña nariz y, una boca apetitosa, que despertó en él unas ansias inmensas de saborearla.
—¿Quién es la mujer que está junto a Irene?
Nicolas siguió la mirada de su amigo y reconoció lady Eloise Aldrich.
—Es lady Eloise.
—Preséntamela —dijo, y se encaminó hacia donde estaban las mujeres sin esperar a ver si Nicolas lo seguía.
Las mujeres charlaban mientras se abanicaban, Eloise miraba con nostalgia, como las parejas bailaban al son del vals que se escuchaba; extrañaría Londres, sus bailes, los paseos, su vida apacible junto a sus amigas. Su futuro incierto no la dejaba apenas dormir por las noches, cada día, sentía que el cerco se iba cerrando a su alrededor, haciéndola prisionera de su deber.
—Buenas noches, señoritas. —Una voz profunda la sacó de sus cavilaciones.
—Primo, déjame que te presente a unas buenas amigas —dijo Irene—. Lady Victoria y lady Eloise; permítanme presentarles a mi querido primo Robert Lowell, marqués de Stratford.
Lowell saludó a ambas, pero su mirada no se separó en ningún momento de Eloise, esta se sintió sonrojar.
—Lady Eloise, ¿me concede este baile? —pidió tendiéndole la mano enguantada.
Con el corazón latiendo aceleradamente, Eloise asintió y posó su mano sobre la de él, juntos se dirigieron al centro del gran salón, se colocaron uno frente a otro, sus ojos se miraron, y en ese momento, todo a su alrededor desapareció, solo estaban ellos dos.
La intensidad de sus miradas, parecían hablar su propio idioma, los mantenía inmóviles, hasta que la orquesta empezó a tocar un vals. Sus cuerpos reaccionaron acercándose y enseguida estaban girando por el salón. Eloise se sentía flotar, su cuerpo parecía liviano en brazos de ese hombre, nunca había sentido algo así. Era una emoción que la dejaba sin aire, «¿sería eso de lo que hablaba lord Byron en sus poemas?», se preguntó.
—Perdone mi atrevimiento, pero en estos momentos desearía que estuviéramos solos para probar sus labios —susurró cerca de su oído.
Eloise sintió su cuerpo tensarse y sus mejillas sonrojarse intensamente, ningún hombre le había hablado de esa manera tan descarada.
—Eso es una impertinencia, milord. —Consiguió a duras penas replicar.
—Yo lo llamo sinceridad, milady.
El baile continuó y no volvieron a cruzar palabra, ella deseando que acabara, y él deseando poder estar a solas con ella. El baile terminó y Lowell la acompañó junto al grupo donde estaba su prima.


—Señoritas, que sigan disfrutando del baile —les dijo y se giró, sus ojos penetrantes mirándola con deseo—. Lady Eloise, ha sido un verdadero placer. —Depositó un beso sobre el dorso de su mano enguantada.
Se marchó dejando a las mujeres solas, Victoria miraba a su amiga, la notaba azorada por el comportamiento de ese apuesto caballero.
—Eloise, acompáñame al tocador, necesito refrescarme un poco, hace mucho calor aquí —pidió Victoria.
Se marcharon juntas, pero Eloise podía sentir la mirada de ese hombre siguiéndola.
—¡Dios mío! Ese hombre te estaba comiendo con la mirada, que desfachatez —comentó Victoria nada más entrar y comprobar que estaban solas.
—Desfachatez es poco, no te puedes imaginar lo que me ha dicho —repuso mientras se abanicaba.
—Cuéntame, es tan emocionante, no me negarás que es un hombre muy apuesto —suspiró embelesada.
—Me dijo… que deseaba probar mi boca.
Los ojos de Victoria se abrieron entre horrorizados y encantados.
—¡Eso te dijo! Ay, amiga, lo has impresionado, ese hombre es el soltero más codiciado de la temporada, según he escuchado. Aunque dicen que viaja mucho y pasa grandes temporadas fuera de Londres.
—Pues no debería poner sus ojos en mí, lo sabes —susurró mirándose al gran espejo, mientras recomponía uno de sus rizos rebeldes que se había escapado de su recogido.
—Eloise, escúchame, por qué no disfrutas de ese coqueteo, pronto te marcharás y te casarás con un hombre al que no conoces, pues disfruta, déjate cortejar —expresó con picardía su amiga—. Al menos tendrás ese recuerdo cuando estés en las tierras altas de Escocia.
Regresaron al baile y Eloise no dejó de pensar en las palabras de su amiga, ¿debería dejarse llevar por lo que sentía al estar junto a ese hombre?



Robert no podía dejar de pensar en esa mujer, parecía un ángel, era delicada, hermosa, esos cabellos dorados espesos que enmarcaban un rostro de piel de porcelana, pero que él estaba seguro, era mucho más cálida que ese frio material.
—¿En qué lugar estás, hijo?
—Hola, madre, estaba pensando en mis asuntos.
—Ahora se les llama así a los asuntos de faldas.
—¡Madre! —la miró sonriendo.
—Nada de madre, tu cara no era otra que la de un hombre que está pensando en una mujer.
—Sabes que yo…
—No digas nada, mejor, no digas nada —interrumpió indignada.
—De acuerdo, no diré nada, ¿me buscabas por algo?
—Nicolas te espera en el recibidor, dice que habéis quedado en salir a cabalgar por Hyde Park, lo cual no deja de sorprenderme —Lo miró esperando una respuesta.
—Madre, no es por mí; es Nicolas que quiere cortejar a Irene, voy a acompañarlos en un paseo.
—Ahora si lo puedo entender. Me gusta ese chico para mi Irene, pero vigílalos.
Robert se despidió de su madre y se fue junto a su amigo a buscar a su prima, el parque estaba repleto de gente, carruajes y caballos, era la hora de mayor tránsito y el día acompañaba. Necesitaba distraerse para dejar de pensar en ese pequeño duende que había invadido sus sueños desde anoche.
—Lowell, lady Eloise está con tu prima.
Se giró hacia donde le indicaba su amigo, y efectivamente, allí la vio, hermosa con un vestido de un azul tan intenso como sus ojos. De pronto, ella giró hacia él y sus miradas quedaron atrapadas, era como un hilo invisible que los atraía uno al otro.
Sin darse cuenta habían llegado al lado de las mujeres, Nicolas estaba saludándolas, luego se acercó a Irene y le pidió acompañarla en un paseo por el parque, Robert solo miraba los ojos azules que brillaban asustados, pero sin poder apartarse de los suyos.
—Sería un placer, que aceptara dar un paseo conmigo, milady ―pidió.
Ella miró a su amiga y esta asintió con la cabeza, Eloise aceptó su brazo, y ambos emprendieron el camino. Al principio ninguno de los dos habló, solo caminaban en silencio, se fueron adentrando entre los grandes árboles, al pasar junto a un gran árbol con grandes hojas que caían como si de una cortina se tratara. Robert la empujó contra el tronco y se acercó a su boca.
—No puedo evitarlo, perdona mi atrevimiento, pero tengo que probar tu boca —susurró sobre sus labios trémulos.
Eloise jadeó por la sorpresa, al sentir su cuerpo duro apretado contra el de ella y su aliento acariciando su boca. Lo miró a los ojos, esos misteriosos ojos grises que la miraban con fuego en sus pupilas.
La boca de Robert saboreó despacio, tentando con la lengua los suaves labios de ella, provocándola con suaves mordiscos que la hacían temblar, poco a poco consiguió que ella se abriera a él, y cuando sus lenguas se tocaron un estremecimiento los hizo temblar a ambos. Eloise jamás había sentido algo tan abrasador, sentía que se quemaba, gemía sin ser consciente.
Muy despacio, Robert fue acabando el beso, sabía que no debía comportarse así, ella era una doncella, una dama inocente, pero sencillamente, no podía contener las ansias de probarla.
Sus respiraciones estaban agitadas, sus miradas se devoraban, él con un deseo abierto y ella con unas ansias desconocidas.
—Perdona mi atrevimiento, pero no he podido evitarlo —confesó sin pudor.
—Esto no es correcto, apenas le conozco, yo… —Él posó un dedo sobre su boca para silenciar sus palabras.
—Lo sé, pero no puedes negar lo que pasa cuando estamos juntos, tú también lo has sentido.
—Por favor, no me diga esas cosas, no puedo… estoy prometida, milord; voy a casarme y este comportamiento es indecoroso.
Los ojos grises de Robert se oscurecieron al escuchar las palabras de Eloise.
—¿Con quién estás prometida?
—No le he permitido tutearme, señor, y no tengo por qué contestar a sus preguntas —contestó nerviosa.
—Disculpe, tiene razón lady Eloise —afirmó retirándose.
Ella lo miró y luego salió corriendo, dejándolo solo con sus pensamientos enredados. «¿Qué le estaba pasando?», se preguntó aturdido.



Dos semanas después…

Los jardines de Vauxhall estaban en todo su esplendor esa noche, la gente reía mientras miraban el espectáculo de fuegos que había. Eloise caminaba junto a Victoria y su hermano William, éste se detuvo a hablar con unos amigos y ellas se alejaron un poco. Estaban admirando toda la belleza de los jardines prohibidos, como los llamaban algunas matronas que decían que muchas mujeres habían perdido su virtud en ellos.
—Eloise, no te muevas, lord Lowell viene hacia nosotras —murmuró Victoria.
Su cuerpo se tensó, pero la emoción de volver a verlo era más fuerte, todas las noches soñaba con ese beso y, aunque era una locura, no se arrepentía porque sería un hermoso recuerdo que llevaría consigo cuando se marchara a su nueva vida.
—Buenas noches, lady Victoria, necesito hablar a solas con su amiga —manifestó Robert decidido.
Eloise lo miró asustada y excitada a partes iguales, sus ojos grises estaban oscurecidos, y la determinación en su mirada le confirmó que no desistiría de hablar con ella.
—Ve, yo distraeré a William, le diré que te has encontrado con tus primas y estás dando un paseo con ellas.
Sin esperar respuesta, Robert la tomó de la mano y se internó en los jardines, a cada paso que daban se alejaban del bullicio y se adentraban más en el laberinto de pasajes oscuros. Cuando se encontraron en un pequeño refugio apartado, él se detuvo y la abrazó contra su cuerpo.
—Esto es una locura, lo sé. Pero llevo dos semanas soñando contigo, nunca me había pasado nada igual, por favor, dime que tú sientes lo mismo —murmuró cerca de su oído.
—Por favor, entiéndelo, yo debo cumplir con mi deber de hija, yo… estoy prometida desde hace mucho. —Eloise alzó sus ojos, y se encontró con los de él atormentados.
—¡Pero no lo entiendes! Estoy loco por ti, te sueño, te deseo, te quiero junto a mí.
Procedió a demostrarle cuanto la deseaba, la besó, con un beso ardiente e intenso, poseyendo su boca, dejándola sin aliento, inerte entre sus brazos.
Ella se separó de él, su mente era un torbellino, era una locura, nadie se enamoraba así, pero… su corazón le decía otra cosa.
—Eloise, di mi nombre, por favor…
—Robert, yo… —Se echó a llorar abatida, sobre su pecho.
Él envolvió su cuerpo con sus brazos, sintió su llanto y su corazón se estrujó, no quería que esos ojos vertieran lágrimas, quería regalarle solo sonrisas.
—Quiero que nos veamos a solas, te estaré esperando en los establos de tu casa a medianoche. —Volvió a besarla con pasión.
Después de esa conversación, la acompañó junto a su amiga, se despidió recordándole en un susurro, que estaría esperándola.


Las semanas pasaban deprisa para Eloise, ellos se encontraban en fiestas, bailaban, y cuando tenían oportunidad se robaban besos, Eloise sabía que no debería alentar a Robert, pero estaba perdidamente enamorada y quería tener un recuerdo dulce que llevarse consigo. Muchas noches se encontraban en los establos, allí conversaban y se besaban con entrega. Esa sería la última noche que vería a Robert, él no lo sabía, ella nunca le dijo que se marcharía para siempre.
Robert le había descubierto un mundo de deseo y placer hasta ahora desconocido, sus caricias despertaban su piel ahí donde la tocaban, pero cada vez que él avanzaba hacia el punto de no retorno, ella reculaba, no podía entregar su virtud porque iba a ser la mujer de otro hombre.
La desesperación la asolaba cuando estaba sola, pensaba que cada día que pasaba era un día menos con Robert, aún no podía entender cómo era posible que el amor hubiese llegado de esa manera, ni él mismo lo entendía, simplemente había ocurrido.
La noche era ya cerrada y como todas, ella se dirigía al establo, pero esa en particular era muy dolorosa, tendría que despedirse de él para siempre, sin siquiera decírselo, un adiós silencioso que le partiría el corazón.
Unos brazos la rodearon por detrás haciéndola dar un respingo que la hizo trastabillar.
—Tranquila, amor, soy yo —susurró junto a su oído, dándole un beso en el cuello.
—Me has dado un buen susto —dijo, girando entre sus brazos.
—Hoy has tardado en venir, estaba desesperado por verte.
Se abrazaron y entregaron a la pasión que cada día despertaba más intensa, a Robert le costaba contenerse para no hacerla suya, pero jamás la forzaría. Se tumbaron como todas las noches, en el colchón improvisado que habían hecho con pasto fresco y una manta cubriéndolo.
Estaban recostados de medio lado, uno frente a otro, sus alientos se mezclaban mientras sus miradas se hablaban en un idioma íntimo.
—Hoy te noto triste, ¿qué te ocurre?
—¿A dónde nos lleva esto, Robert? ¿No quiero hacerte daño?
Él se quedó en silencio, no quería hablar de su compromiso, no quería pensar en que ella le perteneciera a otro que no fuera él, no quería pensar en su vida también complicada, ¿por qué el deber tenía que estar sobre el amor?, se preguntaba.
—Cierra los ojos, no pienses y déjate llevar. —La estrechó contra su pecho.
Empezó a besarle los parpados, la nariz, los pómulos y luego llegó a los labios que saboreó despacio, lamió con su lengua las comisuras y bordeó el perfil de su boca hasta hacerla gemir y abrirla para él. Penetró en ella y la besó hasta consumirle todo el aire y más. Mientras, la acariciaba sobre la ropa, los pechos de un tamaño perfecto para sus manos, le bajó el escote hasta liberarlos y se apartó un poco para admirar esa belleza.
Eloise estaba sonrojada, agitada, su respiración era errática, sabía que no era correcto, pero era la última noche, después, su destino sería de otro. Se dejó llevar, y Robert empezó a besar su cuello siguiendo un suave recorrido hasta sus pechos, besó y lamió cada uno de esos botones que esperaban ansiosos su boca. Mientras lamía y mordía sus pezones, con su mano empezó a acariciar su muslo por debajo de la falda, subiendo suavemente, haciéndola estremecerse de placer y aferrarse a sus hombros mientras él continuaba con sus caricias.
Metió la mano dentro de su ropa interior, sus dedos rozaron su vello púbico y ella se tensó.
―Déjame darte placer, no tengas miedo ―pidió entre besos.
―Robert, no puedo entregarme a ti, aunque quisiera no puedo, por favor, entiéndelo ―balbuceó.
Alzó su mirada gris, su respiración era agitada, su cuerpo estaba tenso por el deseo que sentía, pero jamás la obligaría a hacer nada. Sus dedos tocaban suavemente su sexo.
―No voy a tomarte, respetaré tu petición, mi amor. Pero quiero darte placer, quiero enseñarte lo maravilloso que puede ser, ábrete para mí.
Eloise se abrazó fuerte a él y abrió sus piernas, Robert deslizó sus dedos entre los pliegues que ya estaban húmedos, con suavidad empezó a acariciar su intimidad, arrancándole jadeos de placer. Con un dedo rozaba el botón de su clítoris y con otro penetraba en ella. La estaba amando con lentitud, dándole todo el placer que ella merecía recibir. Las caderas de Eloise parecían tener vida propia, se movían en la búsqueda de ese placer que Robert le estaba regalando con sus dedos mágicos.
Los movimientos eran cada vez más intensos, y él la besó profundamente mientras continuaba estimulando su sexo llevándola así, a su primer orgasmo. Sintió como su cuerpo se tensaba, como su vagina se contraía sobre su dedo y sus caderas se movían frenéticas contra este, hasta que un grito profundo salió de su garganta, ahogado por la boca de él.
Se quedó lacia sobre la manta, el cuerpo de Robert cubriendo el suyo, haciéndola consciente de la dureza que se apretaba contra ella.
Sus miradas se encontraron, la de ella satisfecha, pero avergonzada. La de él llena de deseo y amor a partes iguales. La besó con suavidad y procedió a ayudarla a recomponerse.
―¿Estás bien?
―Sí ―dijo sin mirarlo a los ojos.
Él tomó su rostro y la obligó a mirarlo.
―No tienes de que avergonzarte, lo que hemos hecho es amarnos, no es malo, es hermoso, tan hermoso como tú. ―Su boca rozó sus labios hinchados.
―Nunca imaginé que podría ser así. Pero dicen que la consumación es dolorosa.
―La primera vez, si el hombre no es cuidadoso, es dolorosa, pero después es muy placentero.
Ella se abrazó fuerte a él, estaba conteniendo las lágrimas que amenazaban con desbordarse como un rio. Deseaba entregarse a Robert, que fuera el primero, pero no podía hacerlo, no podía llegar al lecho de su esposo sin ser virgen.
Se levantaron, era tarde y él debía marcharse, estaba inquieto, la notaba extraña y tenía miedo. De pronto, decidió hacer una locura.
―Eloise, fuguémonos.
―¡Qué dices! ―exclamó horrorizada.
―Sí, escapemos, vayamos a Gretna Green, casémonos. ―La miraba expectante―. Mañana prepara un pequeño bolso y nos encontramos aquí. Podemos ser felices, si estamos juntos, en cualquier parte podemos ser felices, mi amor.
No quería discutir con él, era la última noche que lo vería y le había regalado una experiencia maravillosa.
―Robert, no sé, será un escándalo, mis padres no se merecen eso.
―¿Y nuestra felicidad? ¿Nuestro amor? ¿Qué se merecen? ―preguntó dolido.
―Lo pensaré, solo puedo prometerte eso.
La abrazó fuerte contra su cuerpo y le robó el alma en un beso.
―Te estaré esperando ―susurró sobre su boca y se marchó, dejándola desolada.



Dunbar, Escocia, un mes más tarde…

El día de su boda había llegado y aún no había conocido a su futuro marido, según su padre, estaba atendiendo una serie de problemas en unas tierras. Al parecer era todo un señor feudal, todo un laird de su clan, los McPherson. A Eloise no le importaba su suerte, ya nada le inquietaba, estaba como muerta, su corazón se había quedado junto a Robert. Lo imaginaba esperando por ella aquella noche, su corazón sangraba desde entonces porque sabía que le había hecho daño, pero ella no podía hacerles eso a sus padres.
Estaba vestida con un hermoso traje de novia, parecía una princesa de cuento de hadas, su madre lloraba emocionada al verla, y su padre sonreía orgulloso. La doncella que la atendía le cubrió el rostro con el velo, y su padre se acercó a tomarle la mano y colocarla sobre su brazo.
Descendieron las escaleras de la mansión donde viviría para siempre, y aunque era un lugar hermoso, para Eloise sería una cárcel. Un carruaje los llevó a la iglesia, donde muchas personas esperaban ansiosas a la novia, al bajar, su madre se acercó y recolocó la cola del vestido, luego le dio un abrazo. Ella temblaba, a lo lejos divisaba unas amplias espaldas, un hombre alto y muy elegante la esperaba en el altar, llevaba un tartán.
No se giró para verla acercarse, y eso la intimidó, se preguntaba si sería un hombre cruel o por el contrario, como ella, estaba siendo obligado a cumplir con el deber, con la palabra que sus respectivos padres habían acordado hacía tantos años. Al pensar en ello, su cuerpo se relajó, quizás podrían ser amigos, quizás ambos estaban pasando por el mismo calvario, porque ninguno de los dos quería esa boda… solo quizás.
Llegó sin darse cuenta junto al hombre que sería su marido por el resto de sus días, con el que tendría que dormir, al que tendría que dar hijos, un hombre que la tendría a ella, a su cuerpo, pero jamás tendría su corazón, puesto que ese ya no estaba, se había quedado en Londres.
Despacio, el hombre frente a ella empezó a girarse, parecía renuente a hacerlo, de pronto, sus miradas se encontraron y ambos abrieron los ojos incrédulos. El gris de sus ojos y el azul de los de ella, se devoraron, creyendo que era un sueño, una alucinación.
Robert se acercó y levantó el velo que cubría el rostro de Eloise, tomó su mano, y la apretó sin poder creer que fuera ella, que fuera real, y no un producto de su desesperación.
―¿Eres tú? ―preguntó aún incrédulo.
―¡No puede ser! ―susurró―. ¿Tú eres el Laird McPherson? Pero si eres marqués ―susurró cerca de él.
―¿Ocurre algo? ―indagó el sacerdote― ¿Podemos empezar la ceremonia?
―Sí, podemos ―afirmó un sonriente Robert.
―No es un sueño, ¿verdad?
―No mi amor, no lo es. ―La miró con los ojos brillando de felicidad―. Casémonos y luego intentaremos entender esta maravilla.
La sonrisa de Eloise la hacía brillar con luz propia, no podía creerlo, era él, pero cómo, se preguntaba envuelta en una inmensa dicha.
Con las manos entrelazadas, y mirando a un asombrado cura, ambos tomaron los votos matrimoniales frente a familia e invitados, sus corazones latiendo al unísono, la felicidad resplandeciendo en sus rostros.
La ceremonia terminó y un eufórico novio, besó a su esposa delante de todos, arrancando aplausos de los invitados. Salieron a la calle, y fueron recibidos por gritos de alegría y deseos de eterna felicidad. La celebración fue alegre y bulliciosa, todos brindaban por los novios, los padres estaban sorprendidos por la reacción de sus hijos, parecía como si se conocieran, no lo entendían, pero estaban encantados de verlos felices.
Al empezar la noche, Robert se la llevó y juntos escaparon de la fiesta sin decir nada, la hizo subir a un caballo y montó detrás de Eloise, ella se recostó contra él, aún no podía creer que estaba entre sus brazos, que él era su marido. Llegaron a una pequeña cabaña que pertenecía a las extensas tierras de los McPherson, se bajaron del caballo y Robert la cogió en brazos, así traspasaron el umbral de la casa. Luego la posó en el suelo y la abrazó fuerte, aspirando su aroma a miel dulce; la había extrañado tanto en ese mes.
Se separaron y volvieron a mirarse incrédulos después de tantas horas, él la cogió de nuevo en brazos y la depositó sobre el lecho.
―Este no era el lugar que habían preparado para los desposados, pero no quería llevarte allí, quería traerte a mi pequeño refugio.
―Es hermoso, pero por favor, explícame, no lo entiendo, ¿eres el marqués de Sratford y el laird McPherson?
―Sí, así es, mi madre es la marquesa de Stratford, es inglesa y se casó con mi padre Lord Lowell del clan McPherson, yo soy el primogénito, y en Londres siempre uso el titulo que me corresponde por parte de madre.
―Es increíble, los dos queriendo huir de un destino impuesto, pero al parecer, este no era tal.
―Me dejaste esperando, sabías que te marcharías, y me dejaste esperando por ti, ¿por qué? ―preguntó triste.
―Porque no quería tener un recuerdo doloroso de nuestro último encuentro, quería que fuera algo hermoso, por mucho dolor que me causara recordarlo.
―Estaba dispuesto a romper la palabra de mi padre por ti, y el destino ya lo tenía todo planificado.
―Sí, mi amor ―contestó Eloise abrazándose a él―Lo que no entiendo, es que no supieras el nombre de tu prometida.
―Solo sabía que estaba comprometido con la hija de los condes de Lennox. Nunca pregunte como se llamaba.
―¿Por qué nunca quisiste conocerme?, bueno, a la que era tu prometida.
―Porque me recordaba que era una imposición, y eso me enfurecía.
―Me parece un sueño ―dijo abrazándose a él.
Después de tanto tiempo sin verse, dejaron que sus cuerpos hablasen el idioma del amor, Robert veneró su cuerpo, cada rincón, cada milímetro de piel, fue adorada por él a medida que la desnudaba. Suavemente entró en ella, y despacio esperó a que remitiera su dolor, luego, el deseo los embargó a ambos llevándolos al éxtasis.
Abrazados y acurrucados, se prodigaban caricias.
―Te amo, jamás imaginé que se podría amar así. Yo… no creía en el amor, hasta que miré el azul de tus ojos, y mi alma quedó atrapada en la tuya.
―Robert, tú eras el destino que me esperaba.
―Juntos para toda la eternidad. ―dijo y ambos se fundieron en un abrazo.

FALLO DEL CONCURSO 152 ROSAS BLANCAS DE EDITORIAL DIVALENTIS

Posted: 04 May 2014 04:15 AM PDT


El pasado 28 de marzo asistí al fallo de segundo concurso que organizó la editorial Divalentis. Lamento no haber podido hacer la entrada antes, pero el trabajo, la casa y escribir me dejan sin tiempo para muchas cosas.

Aun así no podía dejar de comentar la tarde tan amena que pasamos con Sergio Guinot y la emoción de volver a ver mis dos relatos en un libro.

Fue una tarde redonda, donde no solo conocimos a la ganadora del encuentro:

 Ascensión García con su relato RUMBO A TI.



Si no, que me volví a encontrar con caras amigas y compañeras de pluma.

Como broche de oro, asistí a la primera presentación de Violeta Lago y su novela:  Tú, mi mejor elección. 
La cual devoré en mi viaje de regreso a Marbella. La recomiendo mucho.



Desde aquí, animo a todo aquel que disfrute escribiendo a que participe en este tipo de concursos, porque son puertas que se nos ofrecen para lograr un sueño...

Como anotación final, no podía dejar de decir que una de las sorpresas que me ha dejado este libro, es la cantidad de escritores masculinos que hay en el, y eso... ¡¡¡Me encanta!!! 

Este montaje con mis dos relatos...

  • Despedida a mi amada  
  • Esperando por ti.